Diario QuienOpina.Com – ¿Es Melania Trump la primera Primera Dama sin causa?

¿Es Melania Trump la primera Primera Dama sin causa?

Redacción Diario QuienOpina.com enero 19, 2018 Comentarios desactivados en ¿Es Melania Trump la primera Primera Dama sin causa?
¿Es Melania Trump la primera Primera Dama sin causa?

Asumí la dirección de Vanity Fair el pasado mes de marzo, casi un curso completo para reparar en que el principal tema de la conversación global, por relevancia y por motor del resto de asignaturas, es la mujer y su puesta en valor tras demasiado tiempo de deuda histórica.

Desde las posibles contradicciones del feminismo, cuando algunos afearon a Emma Watson sus artísticas fotos con Tim Walker, hasta la grotesca figura de Harvey Weinstein, cada gran polémica viral ha devenido en avance social. Resulta emocionante ser editor en esta primavera de cambios.

La campaña #MeToo hizo que, esta vez sí, la valentía de unas pocas contagiara a la gran mayoría para abandonar el terreno de lo anecdótico y establecer un paradigma de nueva sensibilidad (ojalá permanente).

Hasta hace poco, Weinstein simbolizaba la última barrera para decidir si una mujer accedería a puestos de poder o confort. No porque lo mereciera, sino porque él —varón blanco, rico y heterosexual—, cual despótico emperador romano, accionaba las luces del semáforo del éxito. Suerte que las cenizas de su ninot ya nunca renacerán.

Frente a todo el Weinsteingate ha habido un puñado de mujeres poderosas y empoderadas que poco a poco han ido saliendo a la luz. En una de las más alambicadas polémicas aledañas no pocos han señalado a Meryl Streep, quien llegó a llamarle “dios” en los Globos de Oro de 2012. Para zanjar el asunto, y con motivo del estreno de Los archivos del Pentágono, concedió una entrevista a The New York Times el pasado 3 de enero. La cinta, centrada en Katharine Graham, la editora del periódico The Washington Post —a la que dedicamos nuestro reportaje “histórico” de este mes—, no nos la perderemos, pero lo jugoso viene cuando la ganadora de tres premios Oscar pide el micro para Melania: “No quiero escuchar hablar más de mi silencio. Lo que quiero es escuchar sobre el silencio de Melania Trump. Quiero saber qué tiene que decir al respecto, porque estoy segura de que ella tiene cosas más valiosas que decir que yo”.

Melania Trump es una figura trágica como pocas. El libro recién publicado Fuego y Furia. Dentro de la Casa Blanca de Trump (Michael Wolff) cuenta que Donald Trump no quería la presidencia (sino multiplicar su marca personal) y que Melania lloró (y no de alegría) el día que se consumó su improbable victoria.

 Cuando una mujer pronuncia discursos de la talla de: “Es maravilloso estar aquí con vosotros y con mi marido. Estoy muy orgullosa de él. Es muy trabajador. Es amable. Tiene un gran corazón. Es duro. Es listo. Es un gran comunicador. Es un gran negociador. Dice la verdad. Es un gran líder. Es justo” (Wisconsin, abril de 2016, en plena campaña electoral), nuestro sesgo machista hace que carguemos las tintas contra ella, pero no podemos perder la perspectiva pensando que Melania es tan culpable de las atroces iniciativas de su marido (o al menos cómplice) por apoyarlo tras la polémica “Grab her by the pussy”. Por mucho que Streep quiera desembarazarse de la patata caliente de la responsabilidad social, no culpemos a otra mujer de los errores de un hombre.

Para desencriptar la inescrutable figura de la primera primera dama estadounidense sin causa de este siglo (Michelle Obama luchó contra la obesidad infantil y la educación de las niñas; Laura Bush, contra el analfabetismo), la periodista Sarah Ellison concreta una meticulosa biopsia del aniversario de la llegada a la Casa Blanca del único presidente de Estados Unidos indistinguible de su caricatura. El desembarco de Melania tuvo lugar unos meses después, con la excusa de la escolaridad de su pequeño Barron, pero, aun así, su huella ya es palpable en el Ala Este de la Casa Blanca, donde el matrimonio Trump ocupa habitaciones separadas.

Los cinco meses que tardó en abandonar la Torre Trump en NY hablan de su desapego del hombre que presume de tener un botón atómico mucho más grande que el de Kim Jong-un. Asumida esta semiótica de los acontecimientos, cada respuesta fría de Melania, cada desplante que captan las cámaras y hasta ese clon suyo de rubia melena con el que los medios hemos especulado se interpretan como ladrillos para la construcción de una destrucción marital anunciada, porque, sencillamente, no parece lógico querer seguir a su lado.

Preguntado en mayo, el autor de Juego de TronosGeorge R. R. Martin, se decantó por Joffrey Baratheon como álter ego pop del presidente. Cruel y despiadado, el incestuoso hijo de Cersei y Jaime parecía un candidato ideal, pero yo encuentro más semejanzas con su padre putativo, Robert Baratheon, patriarca de Desembarco del Rey durante la primera temporada. Su afición por la caza (el golf de la época), impulsividad y gran bocaza le llevaron a la tumba y condujeron a su viuda Cersei al trono. Así que vayamos calentando las palomitas, porque quizá Melania nos tenga preparadas un par de sorpresas.