Son infinitos los supuestos beneficios que circulan por Internet situando el agua con limón o vinagre casi a la altura del Santo Grial como fuente de la belleza y la eterna juventud. De hecho, numerosas celebrities han confesado que su secreto de belleza mejor guardado es tomarla en ayunas cada mañana. Que si quema la grasa del cuerpo sin necesidad de hacer ejercicio, que si tomándola antes de cada comida te hace perder 3 kilos en cuestión de días… Pero, ¿qué tiene de verdad el mito que promete otorgarte un cuerpo perfecto (tanto por dentro como por fuera) con esta ‘mezcla milagrosa’?

Lo cierto es que las propiedades del limón, aparte de ser antioxidantes, cumplen las funciones de depurar el intestino de manera natural y fortalecer el sistema inmunológico gracias a su aporte de vitamina C. Por su parte, el vinagre de manzana ayuda con la sensibilidad a la insulina y a controlar los niveles de colesterol y triglicéridos. Eso sí, “siempre y cuando se lleve una dieta saludable”, remarca la dietista y nutricionista Gabriela Uriarte. Pero de milagrosos, nada.

“El mito es rotundamente falso, puesto que no existe evidencias científicas que apoye sus beneficios en la pérdida de peso”, responde rotundamente la especialista. “El agua con vinagre o limón no es más que eso: agua con vinagre o limón y un poquito de vitamina C, por lo que no veo necesario tener que tomarla cada mañana, ni que esta tenga que estar a una temperatura determinada para que haga ‘efecto’”.

Aun así, una vez hecha la consulta previa con la nutricionista (y sabiendo que no iba a adelgazar por arte de magia, pero que tampoco iba a dañar mi sistema digestivo) quise experimentar con la bebida no-milagrosa en primera persona. Y después de 20 días probándolo, esto es lo que he sacado en claro:

© Proporcionado por Hearst Magazines S.L.

1. El vinagre, para las ensaladas. A la hora de elegir cuál de las dos mezclas iba a ser lo primero que tomara cada mañana, me decanté por el vinagre de manzana por dos simples razones: porque comprar una botella parecía mucho más sencillo que tener que asegurarme de tener limones frescos en casa cada día y porque siempre HABÍA sido uno de mis aderezos favoritos. Y sí, remarco la palabra ‘había’ porque una cosa es añadir una cucharadita a las ensaladas y otra muy diferente es hacerlo a un vaso de agua.

2. ¿Efecto saciante? Una de las cualidades que más se repiten por Internet es el efecto saciante de la bebida, prometiendo así engañar al apetito y evitar los asaltos a la nevera entre horas. Pero la realidad es que no te hace sentir más llena que un simple vaso de agua.

3. La báscula no engaña. Transcurridos los 20 días de prueba sin notar efectos internos, me subí de nuevo a la báscula para obtener el veredicto final. Y sí, era el esperado: pesaba exactamente lo mismo que antes de comenzar con el experimento.

4. Conclusión. Tal y como explica la especialista, si lo que buscamos es la pérdida de peso es fundamental que nos centremos en un cambio de patrón dietético y adoptemos una dieta basada en vegetales, proteína y grasas de calidad. “Debemos interiorizar que no hay alimentos ni curas milagrosas para bajar de peso, ¡ojalá pudiéramos hacerlo con un poco de agüita con limón!”.

¿De verdad adelgaza beber agua con limón o vinagre?

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