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Calígula, el emperador loco

Redacción Diario QuienOpina.com enero 25, 2018 Comentarios desactivados en Calígula, el emperador loco
Calígula, el emperador loco

Calígula fue uno de los emperadores romanos más temidos. Según sus biografías fue sádico, soberbio y odiado. Cayo Julio Cesar Augusto Germánico, su nombre real, nació el 31 de agosto del año 12 d.C, fue emperador desde el año 37 hasta que murió, asesinado el 24 de enero del año 41. 

Pero el apodo de Calígula no evidencia lo sangriento de su historia. Su padre, Germánico, era un militar reconocido en el imperio. Cuando Calígula cumplió tres años empezó a acompañar a su padre, algunos dicen que le dieron un uniforme pequeñito y por eso lo apodaron Calígula, que traduce ‘botitas’. Aunque ese tierno apodo no haga alarde de la historia que de él se cuenta.

Calígula tuvo que convertirse, tras la muerte de su padre, en un sirviente del emperador Tiberio, quien luego le dejaría el puesto. Tiberio expulsó a la madre de su súbdito de Roma, encarceló a sus hermanos y, según creen algunos biógrafos, fue quien le “corrompió el alma”.

Cuando llegó a ser emperador en el año 37 cayó enfermo, siendo víctima de ciertos trastornos mentales. Suetonio, uno de los historiadores de la época que contó la historia de Calígula, dijo tras unas pocas páginas “hasta aquí he hablado de un príncipe; ahora hablaré de un monstruo”.

El monstruo de Calígula

Ordenó torturas a senadores que lo contrariaban, los encerró en jaulas, los envió a minas o los obligaba a suicidarse. Hasta creó un prostíbulo con las familiares mujeres de sus enemigos. Utilizó infinidad de excesos sádicos para ejercer su poder, construyó templos en su nombre y prohibió que lo miraran desde lugares altos cuando caminaba por las calles del imperio. Suetonio escribió que una vez se le oyó decir “Pruébame tu poder o teme el mío”.

Sin duda uno de los actos más locos de Calígula tiene que ver con su Incitatus, un caballo de carreras muy potente. Se dice que solo perdió una competencia, quizá gracias a que descansaba en una caballeriza de mármol, jardines privados y 18 sirvientes.

El jinete que hizo perder al caballo la única carrera de su historia, fue sentenciado a muerte por Calígula. Suetonio dice que quería tanto a ese caballo, que lo nombró Cónsul de la Bitania, una ciudad al norte de lo que ahora se conoce como Turquía.

Su muerte

Todos esos excesos del emperador, llevaron a que los ciudadanos y senadores, conspiraran en su contra. Casio Querea era un escolta de Calígula, a quien el emperador insultaba constantemente, y fue el primero en apuñalar al emperador cuando salía del ensayo de una obra de teatro. Tras una segunda puñalada, ya en el piso, el emperador gritó “aún vivo” y los demás guardias le enterraron treinta veces sus cuchillos.

Ese fue el final de uno de los más sangrientos emperadores. El odio no era solo de quienes lo asesinaron, los escritores también llegaron a detestarlo y, por eso, su historia no es contada de manera imparcial, pero esa es la historia que quedó para la posteridad.