Inicio Internacionales Sólo Stalin superará a Putin al mando tras su reelección en 2018

Sólo Stalin superará a Putin al mando tras su reelección en 2018

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Sólo a los muy cinéfilos o a los seguidores de Tom Clancy les sonaba antes de 1999 el apellido Putin, que el escritor puso a un personaje secundario en La caza del Octubre Rojo. Después de varios cambios el 16 de agosto de ese año el presidente de Rusia, Borís Yeltsin, nombró primer ministro a Vladímir Putin, un desconocido exagente de segunda del KGB soviético y por entonces alto funcionario del Estado procedente de San Petersburgo que había llegado a dirigir el FSB. Pero el nuevo jefe del Gobierno se consolidó en el puesto, la segunda guerra de Chechenia le presentó ante los rusos como el hombre decidido que faltaba en el poder, sustituyó al debilitado Yeltsin y ganó las elecciones presidenciales en el año 2000.

Han pasado 17 años y Vladímir Putin sigue al frente del Kremlin. Salvo un periodo de cuatro años como primer ministro (2008-2012), ha sido presidente de Rusia durante 14 y tras su segura victoria en las elecciones del año que viene estará al frente del país hasta el 2024, tras la reforma electoral que aumentó de cuatro a seis años la duración de los mandatos presidenciales en Rusia. Con tanto tiempo dirigiendo el destino de Rusia, en su país se le compara con Leonid Brézhnev, el último jefe que aguantó en el poder durante una larga temporada.

No hay ninguna discusión sobre el hecho de que Vladímir Vladímirovich Putin es hoy por hoy un líder nacional, un político al que apoya la inmensa mayoría de los habitantes”, ha asegurado Andri Turchak, secretario de la dirección de Rusia Unida, el partido de Putin. “El anuncio de que iba a la reelección fue una muy buena noticia”.

La última encuesta, realizada en diciembre por el Centro de la Opinión Pública (VTsIOM), muestra que el 83% de los rusos está dispuesto a votar a Putin en las elecciones del próximo 18 de marzo, una cota de popularidad que se ha mantenido estable en los últimos años, sostenida sobre todo por la imagen de fortaleza ofrecida durante las cuitas con los países occidentales en crisis como la de Ucrania o Siria, y a pesar de las sanciones occidentales.

Aunque el nivel de vida ha disminuido considerablemente desde el 2013, Putin ha mantenido el apoyo de la sociedad”, apunta a La Vanguardia Vasili Koltashov, que dirige el Centro de estudios económicos del Instituto para la globalización y los movimientos sociales. “La presión de Estados Unidos y la Unión Europea ha jugado a su favor, ya que la población percibe a estos como enemigos naturales de Rusia y teme verse tan pobre como Ucrania tras las reformas neoliberales dictadas por el FMI”, explica.

Brézhnev, el último dinosaurio soviético, dirigió la URSS desde 1964 hasta su muerte, en 1982, con 75 años de edad y después de 18 mandando de verdad. Según la Constitución, Putin no puede ser presidente más de dos mandatos seguidos. En el 2024 cumplirá 72 años y se da por hecho que se retirará después de veinte como presidente de Rusia. Aunque si se contabilizan sus cuatro años como primer ministro bajo la presidencia de Dimitri Medvédev, en los que de hecho seguía siendo el líder del país, Putin ya superó el 12 de septiembre pasado a Brézhnev (ver gráfico en la página anterior).

En la oposición consideran que tantos años de gobierno de Putin “son un camino hacia la catástrofe”. Alexánder Gnezdílov, vicepresidente de Yábloko, dice en una entrevista con este periódico que “una persona deja de evolucionar tarde o temprano y entonces no puede garantizar el progreso a la sociedad a la que debe servir”. En este partido liberal, que quiere presentar a las elecciones a su fundador, Grigori Yavlinski, creen que es demasiado tiempo. “Podemos tomar destacados políticos europeos con récords de permanencia en el poder en sus países (Kohl en Alemania, 16 años; Mitterrand en Francia, 14, Thatcher en el Reino Unido, 11) y usted verá que los últimos años su exitoso liderazgo estuvo marcado por la inercia. ¿Qué decir de Putin, que ha estado en el poder más que ellos?”.

Pero no sólo su popularidad hace difícil ver a otra persona en la cumbre del poder en Rusia. “Que no hay alternativa a Putin es un hecho”, responde por correo electrónico el experto Oleg Ignátov, director de análisis político en el Centro sobre la Coyuntura Política de Moscú. “Eso es consecuencia de que en efecto es el político más carismático y experimentado del país. Y en segundo lugar, es un producto del propio sistema político. En el marco del actual sistema no es posible otra política y tampoco la aparición de otros líderes. Podemos valorarlo de una forma u otra, pero el sistema funciona así”, sentencia.

“Todos los éxitos del país relacionados con Putin se lograron hasta el 2008 –afirma Konstantín Merzlikin, vicepresidente del Partido de la Libertad Nacional (Parnas)–. Para Rusia la última década de su poder es tiempo perdido: más estancamiento económico, la degradación social y continuar el aislamiento internacional del país respecto al mundo civilizado”. “Aunque el ejemplo de Brézhnev pertenece a la época comunista, es revelador. Ese periodo pasó a la historia como una época de estancamiento. En el 2024 (y contando sus cuatro años como primer ministro) Putin habrá estado al frente más que Brézhnev y más que Nicolás II. Entre los dirigentes del siglo XX ya sólo le superará Iósif Stalin, con 29 años”, señala el político.

Otro dirigente de Yábloko, el también vicepresidente Nikolái Ribakov, compara las dos épocas: “Con tanto tiempo se puede decir que el gran éxito es la estabilidad. Pero en esta se ve muy fácilmente un estancamiento, sobre todo si está sostenida por los altos precios del petróleo. Además, recuerdo que con Brézhnev comenzó el rápido colapso de la Unión Soviética, el sistema se cayó junto a los precios del petróleo. También se inició la trágica aventura en Afganistán. Parece que recuerda a algo. Entonces un gran país se desintegró en diez años. No quiero verlo otra vez”.

A nadie se le escapa tampoco que durante los próximos seis años habrá que pensar en el futuro después de Putin. Varios estudios del 2017 señalan como el mejor situado para tomar el relevo a Dimitri Medvédev, el actual primer ministro y el hombre que asumió la presidencia mientras Putin fue primer ministro. En un informe llamado Politburó 2.0, el politólogo Evgueni Minchenko le colocaba en primer lugar de los posibles delfines, pero subrayando que la actividad del Gobierno puede terminar desgastándolo.

Desde Parnas, Merzlikin cree que “Putin no pude obviar este tema. En los regímenes autoritarios y totalitarios el proceso de entrega del poder a un sucesor siempre conlleva desestabilización y conflictos” en el entorno del líder, y la tarea de la oposición es “ofrecer a la sociedad alternativas reales”. Según este opositor, “tras las elecciones del 2018 Putin se convertirá rápidamente en un pato cojo”.

Por su parte, Nikolái Ribakov opina que el sucesor de Putin se elegirá en el círculo más cercano al presidente. “Se producirá una situación muy peligrosa, cargada de consecuencias dramáticas. En la historia de mi país ya sucedió que la transferencia de poder desembocó en tragedia con el golpe de los bolcheviques en 1917”, explica a La Vanguardia.

Pero no todo tiene que suceder de forma dramática. “Muchos creen que Putin se irá y que en el 2024 comenzará una lucha por el poder entre las facciones de la élite gobernante. Pero yo creo que eso es sólo una ilusión”, dice, por su parte Oleg Ignátev. “El sistema político está fuertemente consolidado y centrado alrededor de un solo hombre. Por eso, intentar mantener todo como está es una opción muy probable. Estoy seguro que cuando llegue ese año mucha gente de la élite apostará por que Putin siga. No se puede descartar un cambio en la Constitución para que eso suceda”, sostiene el politólogo.