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Honduras, La izquierda pone en llamas el país, según Wall Street Journal

bruce diciembre 4, 2017 Comentarios desactivados en Honduras, La izquierda pone en llamas el país, según Wall Street Journal
Honduras, La izquierda pone en llamas el país, según Wall Street Journal

Tegucigalpa, Honduras.

El país centroamericano favorito de Hillary Clinton volvió a ser noticia esta semana, ya que en Honduras se realizó el escrutinio especial de actas escrupulosamente frente a observadores internacionales e intentaron discernir, con máxima transparencia, el ganador de las elecciones presidenciales del 26 de noviembre.

En medio de la tensión, el candidato izquierdista Salvador Nasralla gritó fraude y llamó a un levantamiento.

Pronto, como un mal centavo, apareció el ex presidente hondureño pro-Chávez Manuel Zelaya, en medio de una multitud enojada.

Recordemos que en 2009 el Sr. Zelaya fue expulsado del país, con el apoyo de su propio partido, por violar la constitución. La Sra. Clinton, que entonces era secretaria de Estado, intentó y no pudo obligar a Honduras a recuperar al señor Zelaya.

La semana pasada fue visto de nuevo, con su firma sombrero de vaquero y liderando un grupo de protestantes que intentaban entrar al almacén del Tribunal Supremo Electoral, donde las autoridades electorales habían almacenado papeletas y hojas de conteo de todo el país.

El ataque no tuvo éxito, pero el incidente capturó el espíritu de la política Zelaya-Nasralla.

El Sr. Nasralla, un ex presentador de un juego, corrió contra el presidente de centroderecha Juan Orlando Hernández. El viernes parecía que Hernández había ganado por poco a Nasralla.

Parecía seguro de eso también. Fue entonces cuando anunció que sus seguidores se quedarían en las calles durante años en protesta a menos que fuera declarado ganador.

Nasralla insiste en que fue robado. No importa que estas elecciones tuvieran un mayor escrutinio observadores internacionales que cualquier concurso en la región en la memoria reciente.

La “Alianza de Oposición” tuvo el mismo acceso al proceso de conteo. El Zelaya-Nasralla movimiento está usando su falso reclamo de engaño para justificar un torrente de violencia.

En América Central, donde incluso después de que Venezuela haya sucumbido a la hambruna, la izquierda sigue comprometido con las tácticas que llevaron al país a la miseria.

El proceso es simple: gana una elección, luego consolida el poder y nunca te vayas. La estrategia ha tenido éxito en Nicaragua, donde el sandinista Daniel Ortega ha estado en el poder desde 2007. Es tan corrupto como cualquier caudillo y ha terminado fácilmente con el pluralismo político, las elecciones competitivas, transparencia e independencia institucional.

El Salvador puede pronto sufrir el mismo destino. Antiguas guerrillas izquierdistas del partido FMLN, que están también aliados de Venezuela, han gobernado desde 2009. El partido moderó su imagen para llegar a poder, pero la semana pasada el secretario del partido anunció que su objetivo es terminar con el capitalismo, incluyendo el derecho de la propiedad privada.

En Guatemala, un fiscal de las Naciones Unidas, que se encuentra en el país aparentemente para desarraigar corrupción, se ha asociado con los izquierdistas locales para tratar de derrocar a un presidente de centroderecha.

En Honduras, las esperanzas socialistas estaban en Nasralla, razón por la cual sus seguidores están tomando su pérdida tan mal.

Las encuestas habían anticipado ampliamente que Hernández ganaría la reelección, como escribió The Economist el pasado 25 de noviembre. Sin embargo, los primeros retornos, publicados el 27 de noviembre, mostraron a Nasralla a la cabeza.

Los funcionarios advirtieron que con menos del 60% de los votos contados era demasiado pronto para declarar un ganador.

Cuando el tribunal electoral no le dio la victoria a Nasralla de inmediato, solicitó rebelión. Sus partidarios han bloqueado carreteras con pilas de escombros en llamas, coches destruidos, escaparates destrozados, incendiados los peajes de las autopistas, y arrasados ​​por el residencial barrios donde viven las autoridades electorales.

El viernes se impuso el toque de queda nocturno 10 días. Los partidarios de Nasralla lo rechazaron. La violencia está bien organizada, levantando sospechas de ayuda externa. Político venezolano exiliado.

El profesor de ciencias José Vicente Carrasquero advirtió en un video de “elementos” venezolanos buscando socavar la integridad de las instituciones hondureñas.

Que Hernández estaba atrasado en el recuento temprano fue sorprendente pero explicable. En la capital  hubo informes de que matones “instruyeron” a los vecinos a no votar. La mayor parte de su respaldo vino desde fuera de las grandes ciudades.

Ambas partes acordaron antes de las elecciones que el recuento físico, las hojas tenían que ser revisadas en Tegucigalpa. Tomó más tiempo para obtenerlos de las zonas rurales.

Otro cargo es que Hernández es un aliado de los EE. UU. Y se le ha permitido robar la reelección. Pero eso tampoco se suma.

Los equipos de observadores de la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea jugaron una clave rol de supervisión.

El martes, la misión europea criticó el fracaso del tribunal en comunicarse a intervalos regulares con el público. Sin embargo, también señaló que todas las partes tenían representantes a la mano para monitorear el proceso.

Entre semana, los dos candidatos se unieron para firmar un documento que prometía que cada uno respetaría el resultado final.

En cuestión de horas, Nasralla dio marcha atrás, alegando que había sido burlado. Los hondureños especulan que la reversión se produjo porque Zelaya no acepta los resultados. (THE WALL STREET JOURNAL)

Por: Mary Anastasia O’Grady