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Cómo soportar a tus suegros y cuñados en Navidad

bruce diciembre 13, 2017 Comentarios desactivados en Cómo soportar a tus suegros y cuñados en Navidad
Cómo soportar a tus suegros y cuñados en Navidad

La Navidad es una de las fechas favoritas de la gente en todo el año. En verdad, la magia que rodea a estas fiestas contagia a todo el mundo, y además es la ocasión de reunirnos con amigos y familia que, quizá, a lo largo del año no veamos. Si bien visitar a nuestra propia familia puede ser algo que nos emocione, con la familia política puede ser distinto. No le ocurre a todas las personas, pero hay muchas parejas en las cuales uno de los miembros no se siente cómodo con los padres, hermanos y cuñados del otro. Y, claro, llegan las cenas navideñas y toca pasar una velada con toda la familia política. A veces puede ser por llevarse mal con los suegros, o tener la sensación de que a éstos no les agradas mucho. Por otro lado, los cuñados son un punto de conflicto o malestar que está ganando terreno a los suegros, o simplemente hacen todo eso que se dice tanto ahora que es “hacer el cuñado”: hablan demasiado, hacen chistes de mal gusto, son del equipo de fútbol o el partido político contrario al tuyo, o siempre intentan resolver tus problemas.

Si esta Navidad quieres sobrevivir a las cenas navideñas con la familia de tu pareja, pero no sabes si lo podrás soportar, no te preocupes. Nosotros te damos los consejos básicos para que la celebración pase sin conflictos, no lo pases mal y no vuelvas a casa discutiendo con tu pareja.

1. Olvídate de los problemas del pasado durante un rato

Las situaciones de cada familia son diferentes. Puede que hayas tenido un desencuentro en el pasado con tus suegros o cuñados, o puede que sólo haya tensión, pero sin que haya llegado a más. Lo importante es que si estamos todos invitados a compartir la mesa en Navidad, es porque alguien (ya sea tu pareja o los anfitriones de la cine) quiere pasar una velada sin discusiones. Por eso, es mejor no sacar en la mesa las desavenencias del pasado y si alguien intenta hacerlo, ignorar el mensaje. Como dicen, “dos no discuten si uno no quiere”, y esta no es la ocasión para discutir. Sólo serán dos horas de cena y todo acabará, ¿merece la pena echar por tierra todo el trabajo de quien ha organizado y cocinado la cena?

2. Recuerda en qué posición está tu pareja

Aunque haya desencuentros entre tú y otras personas, debes de tener presente que para tu pareja son su familia, y si se lleva bien con ellos y les aprecia, no la puedes alejar de ellos. También lo pasa mal si discutís, y si la cena sale mal, al final también entrará en conflicto.

3. No toques temas delicados, sobre todo si no van a ninguna parte

No intentamos decir que tú seas la persona que inicia las discusiones, pero debemos tener presente qué temas no se pueden tocar. Quizá no te lleves mal con nadie, pero te irrita escuchar a tu cuñado hablar de política, y es normal. Por eso, mejor no darles pie. Si alguien saca el tema, podemos aguantar y no decir nada, o lo que es mejor, cambiar de tema. Puedes llevar algo pensado de casa, sobre todo si son buenas noticias, o comentar algo que te haya llamado la atención en las noticias últimamente. A veces es difícil que a algunos nos escuchen en la mesa, sobre todo si tenemos al suegro llevando la voz cantante de los temas, o a los cuñados si eres mujer y ellos tienden a hacer mansplaining. En una emergencia, pide a tu pareja que sea él o ella quien cambie de tema.

4. No pierdas los nervios ni grites

A veces no hay más remedio, alguien dice un comentario que en verdad te toca la fibra más sensible o incluso se convierte en un asunto personal. Si te lanzan una indirecta, un ataque, ponen en duda algo que hayas hecho. En ese caso, debes responder con asertividad, y mostrarte firme, dar tu opinión, pero sin enfadarte, ni poniendo un tono de voz burlón, ni atacando. Mejor frases cortas, como “esa ha sido mi decisión”, “yo no opino así, pero no quiero hablar del tema”, “eso es un asunto personal” o “no tengo nada que decir”. Podrás parecer seco o cortante, pero siempre mostrando serenidad y que no te enfadas. El resto de la mesa agradecerá que una situación incómoda no se convierta en una discusión.

5. Sé amable y felicita a los anfitriones

Normalmente la familia se reúne en casa de los suegros para las cenas navideñas, y por desgracia suele ser la suegra la encargada de llevar todo el peso de la celebración, así que sé amable con la persona que haya organizado todo y felicita a quien haya cocinado. El esfuerzo es muy grande, y aunque no te guste la comida, debes darle ese reconocimiento.

6. No bebas alcohol, o al menos modérate

Sí, sabemos que en Navidad es tradición beber, y la cena sin vino no sería lo mismo, pero debemos de ser precavidos. Haz lo que sea para evitar que ese alcohol suba a la cabeza y montemos un numerito, sobre todo si sabes que de ahí pueden venir palabras de las que luego nos arrepintamos. Otra gente se emborrachará, pero tú quieres que todo salga bien, ¿Verdad?

7. Cuando flaquees, apóyate en tu pareja

Si nuestra pareja es consciente de que no nos caen o no nos llevamos muy bien con nuestros suegros y cuñados, pídele que te apoye emocionalmente. Es decir, no debemos dejar que nuestra pareja se enfrente a su familia, porque eso es injusto y además mermará nuestra relación. Pero sí podemos decirle que queremos que la cena salga bien, que no queremos parecer desagradables ante su familia, y que sólo necesitamos un gesto cómplice que nos anime durante la noche: un guiño, una sonrisa, cogerse la mano… Cuando te veas en una situación desplazada, irritada o cansada, dale la mano o busca su mirada para recordarte por qué lo haces y que acabará pronto.

8. Recuerda, no debes soportar que te traten mal

Con todos estos consejos no queremos indicar que debas mostrarte como alguien sumisoante los demás. Hay situaciones más complicadas en las que alguien de la familia sí que nos trate especialmente mal, y no debes soportar vejaciones por parte de nadie. Eso es algo que debas hablar previamente con tu pareja, y ante una situación insostenible, lo mejor es no acudir a las cenas navideñas. Pero si el problema con los suegros y cuñados simplemente es por incompatibilidad o ligeras tensiones, lo mejor es aguantar y esperar hasta el final.