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¿Por qué los Millenials No tienen tanto sexo?

bruce noviembre 21, 2017 Comentarios desactivados en ¿Por qué los Millenials No tienen tanto sexo?
¿Por qué los Millenials No tienen tanto sexo?

Son bastante activos en muchos ámbitos. Interactúan con la tecnología y sus aplicaciones, descubren antes que nadie el último grupo de moda o la serie de éxito y se enganchan los primeros al juego del momento. Pero parece que no son tan entusiastas a la hora de practicar sexo. Los millennials o generación Y (nacidos en las décadas de 1980 y 1990) tienen menos relaciones sexuales una vez cumplidos los 18 años que sus antepasados de la Generación X -nacidos en los 60 y 70-, según un estudio coordinado por la Universidad de San Diego y publicado en la revista científica ‘Archives of Sexual Behavior’.

En concreto, el trabajo analizó los datos de 26.707 personas encuestadas por la General Social Survey (el equivalente a nuestro Instituto Nacional de Estadística -INE), que suponen una muestra representativa de la sociedad adulta estadounidense e incluye a miembros de la generación millennial y de las generaciones X e Y. Los resultados mostraron que el 15% de los jóvenes entre 20 y 24 años nacidos en la década de los 90 afirmó no haber tenido ninguna pareja sexual desde los 18, mientras que entre los de la Generación X el porcentaje era del 6% cuando tenían la misma edad.

La ausencia de sexo a partir de los 18 era más acusada en las mujeres que en los hombres y más entre los blancos que entre los afroamericanos, entre los que casi no había diferencias. “Esta diferencia por género es lógica, porque ser sexualmente activa tiene muchos más costes para una mujer que para un hombre, tanto desde el punto de vista biológico como social. Desde una perspectiva biológica, una mujer sexualmente activa tiene más posibilidades de quedarse embarazada. Desde una perspectiva social, la reputación de una chica que tiene varias parejas es mucho más negativa que si el caso es al contrario”, explica a EL MUNDO Ryne A. Sherman, uno de los autores de la investigación, de la Universidad Florida Atlantic.

La psicóloga de la Universidad de San Diego, Jean M. Twenge, autora del libro Generation Me, y principal investigadora del estudio, señala que “aunque aparentemente la tecnología y las aplicaciones para ligar, en teoría, ayudan a los millenials a encontrar rollos sexuales más fácilmente, puede también tener un efecto contrario y es que los jóvenes pasan tanto tiempo conectados online queinteractúan menos en persona y, por consiguiente, no mantienen relaciones“.

Pero no es la única explicación. Según Twenge, “las preocupación sobre la seguridad personal, la saturación de informaciones sobre abusos en los campus universitarios y en fiestas juveniles también pueden contribuir a la inactividad sexual de los millennials comparada con la generación previa. La generación millennial está mucho más concienciada de los posibles riesgos de determinados hábitos, como demuestra el hecho de que beben menos alcohol, y esta percepción influye en sus elecciones sexuales”.

También cita la autora como posibles factores que explicarían esta diferencia de actividad sexual el hecho de que “una proporción mucho mayor de veinteañeros, respecto a la generación X, viven con sus padres, retrasan la edad del matrimonio y pasan más tiempo consumiendo ocio individual”.

De hecho, sólo un 26% de los millennials de entre 18 y 32 años estaban casados en 2014, frente al 36% de los que nacieron entre 1965 y 1979 y que sí lo estaban a esa edad y el 48% de los nacidos entre 1946 y 1964.

Según cuenta Sherman a este medio son varios los factores que pueden jugar un papel en este cambio de actividad sexual. “Uno de ellos es que la educación sexual junto con la crisis de sida que sufrió EEUU en los 90 han contribuido a tener comportamientos sexuales de menos riesgo”.

Pero este autor señala que existe la posibilidad de que los millennials interpreten la cuestión de otra forma que la generación anterior. “Cuando se les pregunta que cuántas parejas sexuales han tenido desde los 18, algunas generaciones interpretan que esto incluye cualquier contacto sexual, por ejemplo sexo oral, mientras que otros no lo vean así. Aunque sólo es una teoría”.

Una tendencia también entre adolescentes

Los resultados llaman la atención porque la concepción a priori que tiene la sociedad de esta generación es que es una “hiperconectada”, con muchas más posibilidades de tener sexo casual frecuente y este trabajo muestra que, aunque tengan más posibilidades, no son más activos. “El hallazgo más importante es que esta investigación contradice la creencia popular de que los millennials sólo están interesados en relaciones sexuales a corto plazo. Los datos revelan que son más inactivos que sus padres”, explica Sherman.

“Desde tiempos inmemoriales, los adultos se han preocupado por los hábitos sexuales de la gente más joven. Conocer los cambios en las experiencias sexuales por edad, periodo y generación es clave para entender mejor las influencias socioculturales en las relaciones humanas y en la sexualidad”, indican los autores de la investigación.

La tendencia parece extenderse. Según la Encuesta de Comportamientos de Riesgo en los Jóvenes, realizada por los CDC (los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU), el porcentaje de adolescentes que habían practicado sexo pasó del 54% en 1991 al 41% en 2015.

Twenge saca dos conclusiones importantes de este trabajo. La primera es que “es una buena noticia para la salud sexual y emocional que los jóvenes esperen a tener relaciones sexuales hasta que realmente estén preparados“. Pero, por otra parte “si los jóvenes más adultos se olvidan del sexo pueden estar perdiéndose cosas importantes de una relación adulta romántica“.

En cuanto a si estos datos pueden extrapolarse fuera de EEUU, Ryne A. Sherman declara que “es difícil de determinar, pero dado que las causas que explicarían esta tendencia sexual son comunes también a otras regiones es muy posible que la conducta sexual sea similar también”.

“Para mí una de las conclusiones importantes es que la educación sexual puede que esté cumpliendo su función”, admite el autor de Florida Atlantic.