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Las detonaciones nucleares más potentes de la historia

bruce septiembre 4, 2017 Comentarios desactivados en Las detonaciones nucleares más potentes de la historia
Las detonaciones nucleares más potentes de la historia

La aparente bomba de hidrógeno que se cree fue detonada de forma subterránea por Corea del Norte este domingo fue una explosión masiva.

Algunos estiman que fue de 100 kilotones, lo que la haría cinco veces más potente que Fat Man (Hombre Gordo), la bomba que Estados Unidos dejó caer sobre Nagasaki (Japón) en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial, y que mató 70.000 personas instantáneamente.

Pero no se le compara a la explosión más grande en la Tierra realizada por la mano del hombre.

Se trató de la detonación en 1961, en pleno auge de la carrera armamentística, de la bomba Zar, conocida como “el padre de todas las bombas” perteneciente a la entonces Unión Soviética.

Esa bomba de hidrógeno despidió la abrumadora energía de 50.000 kilotones, o 50 megatones.

De acuerdo a los reportes de la época, la bomba Zar destruyó todas las edificaciones en un radio de 55 km, el el sitio de prueba de Sukhoy Nos, en el archipiélago ártico de Novaya Zemlya.

Decenas de edificios quedaron destruidos en la zona y la detonación llegó a quebrar las ventanas de decenas de casas en kilómetros a la redonda.

Hasta en Finlandia y Noruega se reportaron vidrios rotos y las ondas sísmicas generadas por la explosión le dieron tres veces la vuelta al mundo.

Físicamente era una bomba enorme. Pesaba 27 toneladas y medía unos 8 metros de largo, lo que la hacía poco práctica como arma.

Fue lanzada con paracaídas desde un avión pilotado. Se dice que la tripulación sobrevivió, aunque nunca hubo certeza de ello.

Más tarde se supo que la bomba hubiera podido ser aún más poderosa. Había sido diseñada originalmente para generar una explosión de 100 megatones, pero se redujo para evitar que una gran parte de la población fuera expuesta a su radiación.

La Unión Soviética realizó varias pruebas más con armas nucleares inmensamente potentes en los años 60, en Novaya Zemlya, que despidieron energía de entre 20 y 24 megatones.

Sin embargo, más de la mitad de las más de 2.000 explosiones nucleares intencionales realizadas desde el origen de la era de armas atómicas en julio de 1945 han sido llevadas a cabo por Estados Unidos, el único país que las ha utilizado en guerra.

Hecho en EE.UU.

En noviembre de 1952, EE.UU. detonó la primera bomba de hidrógeno del mundo. Un dispositivo nuclear mucho más potente que las bombas atómicas.

Con el nombre clave Ivy Mike, el arma de 82 toneladas fue detonada en las Islas Marshall, en el océano Pacífico.

Su poder explosivo fue de 10 megatones.

Las imágenes de archivo muestran a testigos observando la explosión desde los barcos militares a unos 50 km de distancia.

Harold Agnew, un físico y figura destacada en el programa nuclear de Estados Unidos, estaba a bordo de uno de los barcos y dice: “Algo que nunca olvidaré fue el calor, no la explosión… el calor seguía llegando, una y otra vez… Es una experiencia realmente aterradora“.

La nube generada alcanzó unos 50 km de altura y 100 km de longitud, además de que destruyó por completo la isla de Elugelab.

Pero el dispositivo nuclear más grande detonado por Estados Unidos explotó en 1954 en Castle Bravo, parte del atolón Bikini de Islas Marshall, en el océano Pacífico.

Esta explosión es recordada principalmente por los efectos inesperados, pues se calculó que la detonación tuviera un rendimiento de unos 5.000 kilotones, pero los científicos habían calculado mal y el rendimiento final fue tres veces mayor.

La nube en forma de hongo resultante tenía unos 6,4 km de ancho y la radiación se extendió por 11.000 kilómetros cuadrados.

Las personas que estaban en los alrededores fueron evacuadas y muchas nunca regresaron, pero los efectos fueron más amplios de lo esperado.

En los días posteriores, cientos de personas más de los atolones vecinos quedaron expuestas a las consecuencias de la prueba nuclear.

También afectó a la tripulación de un barco pesquero japonés que estaba la zona, que experimentó enfermedades relacionadas con la radiación.

En 1997, la Agencia Internacional de Energía Atómica señaló que el atolón Bikini no debía “volver a tener un reasentamiento humano bajo las condiciones radiológicas” de aquel momento.