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Los riesgos de un tours a Corea del Norte

bruce Julio 11, 2017 Comentarios desactivados en Los riesgos de un tours a Corea del Norte
Los riesgos de un tours a Corea del Norte

riegBajo el lema de “proveer viajes accesibles a destinos a los que tu madre preferiría que no visites” Young Pioneer Tours es una agencia de viajes independiente basada en Xi’an, China, que se destaca por ofrecer itinerarios accesibles – tanto grupales como individuales – a Corea del Norte.

Gareth Johnson, el expatriado británico que fundó la firma en 2008, identificó un mercado no explotado compuesto por verdaderos aventureros que ya han recorrido gran parte de los destinos turísticos tradicionales y que buscan conocer lugares considerados por muchos como prohibidos.

Entre su cartera de tours se encuentras viajes a destinos “políticamente tensos” y definitivamente fuera de los listados de países y regiones más visitadas entre los que se encuentran Irán, Irak, Europa del Este y Rusia, Armenia, Antártida, Bruma, el Tíbet y Xinjiang.

En el caso particular de Corea del Norte todos los viajes grupales son supervisados en todo momento por guías locales en conjunto con sus pares occidentales, mientras que los recorridos individuales solo pueden ser guiados por residentes locales.

Entre las atracciones a visitar más comunes se encuentran locaciones como Pyongyang, Nampo, Chongjin, Hamhung, la zona económica especial de Rason y la emblemática región desmilitarizada que limita con Corea del Sur.

Pero no han sido los tours de Young Pioneer los que han puesto a la inusual agencia de viajes en el candelero, sino el trágico final de un turista norteamericano que contrató sus servicios para viajar a Corea del Norte el pasado 2 de enero de 2016.

Otto Warmbier era un estudiante de 22 años oruindo de Ohio que decidió salir en una supuesta aventura en uno de los tours organizados por Young Pioneer para viajar Pyongyang. Un confuso episodio que involucró el supuesto hurto de material de propaganda de su hotel en la capital norcoreana, hizo que fuera detenido y luego sentenciado a 15 años de trabajo forzado.

Liberado de manera anticipada el 13 de junio de 2017, el joven regresó a los EEUU en estado de coma y murió a los pocos días el pasado 19 de junio. Tras ese macabro desenlace, la empresa compartió un comunicado en el que aseguró que no continuará ofreciendo tours a Corea del Norte para viajeros de los EEUU.

Pero según reportes del New York Times, la muerte de Warmbier – además de la detención de otros tres ciudadanos de los EEUU – no significó el fin de los viajes de norteamericanos a la nación que mantiene en vilo al presidente Trump por su potencial amenaza nuclear sobre suelo estadounidense.

Aparentemente, todavía existen ciudadanos del país del norte que no se amedrentan por las advertencias del Departamento de Estado además de las amenazas explícitas del líder norcoreano, y hoy existen al menos otras cuatro compañías a las que pueden recurrir para ingresar a Corea del Norte.

Uri Tours, con sede en Nueva Jersey, es la única firma que opera desde los EEUU, mientras que Lupine Travel y Secret Compass tienen base en Gran Bretaña, y Koryo Tours es única opción asiática – con oficinas en Beijing -para llegar a la nación en conflicto  con Washington.

“Un viaje a Corea del Norte ayuda a romper con los estereotipos sobre el país”, aseguró al New York Times Tom Bodkin, fundador de Secret Compass, que introdujo los viajes a dicha nación el pasado otoño.

Consultado acerca de los peligros de viajar a Pyongyang, Simon Cockerell, el director de Koryo Tours que ha visitado Corea del Norte unas 160 veces, asegura que su firma “le presta particular atención a informar a los viajeros todos los detalles para que puedan estar preparados e informados sobre los riesgos y regulaciones involucradas”.

Dylan Harris, director de Lupine Travel, aseguró al periódico neoyorquino que tras la muerte de Warmbier los turistas norteamericanos ya no pueden contratar tours privados dado que no pueden ser supervisados por los guías de su firma en conjunto con los del régimen.

“Creemos que el riesgo es muy alto si no se encuentra presente en todo momento alguien de nuestro staff para monitorear lo que sucede”, aseguró Harris, quien agregó que los norteamericanos todavía pueden hacer los viajes como parte de un grupo.

Harris, quien ha llevado a alrededor de 2.500 turistas a Corea del Norte desde 2008 asegura que hasta el momento no ha tenido que lamentar ningún incidente, pero reconoció que una infracción cometida por un turista europeo o asiático puede pasar desapercibida o a lo sumo significar una reprimenda o deportación, mientras que en el caso de los norteamericanos puede llevar a un arresto seguro o prisión por tiempo indefinido.

Los itinerarios tienen en promedio unos 13 días de duración y combinan atracciones como la plaza de Kim II Sung, el metro de Pyongyang  que sería presuntamente “el más profundo de todo el mundo”, además de visitas al Arco de Triunfo que conmemora la resistencia sobre el régimen japonés entre 1925 y 1945.

Los intrépidos turistas norteamericanos consultados sobre su experiencia por el New York Times coinciden en que los paisajes y los colores son algo único y también destacan la amabilidad y hospitalidad de los locales. El hecho de poder interactuar con personas nacidas y criadas en un contexto completamente diferente al occidental es uno de los mayores atractivos para los viajeros de los EEUU.

Más allá de el innegable atractivo que pueda ofrecer a nivel paisajístico y humano, Corea del Norte sigue siendo uno de los destinos menos recomendables para viajar, sobre todo en el caso de los ciudadanos estadounidenses.

Tras la muerte de Warmbier, el senador republicano por el estado de Tennessee Bob Corker dijo que considera presentar un proyecto de ley para prohibir que los norteamericanos puedan realizar viajes turísticos a Corea del Norte algo que considera “una muy mala idea”.

Esto, sumada a la advertencia del Departamento de Estado que alerta que “ser parte de un tour grupal o estar bajo la supervisión de un guía local no impedirá que las autoridades lo detengan o arresten” haría suponer que en medio de la creciente tensión entre Pyongyang y Washington, resultaría cuando menos prudente evitar la tentación de embarcarse en un viaje no tradicional a Corea del Norte.