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Honduras, Jueza admite cargos que la fiscalía le imputa a Fabio Lobo

bruce julio 5, 2017 Comentarios desactivados en Honduras, Jueza admite cargos que la fiscalía le imputa a Fabio Lobo
Honduras, Jueza admite cargos que la fiscalía le imputa a Fabio Lobo

Tegucigalpa, Honduras.

Jueza del Distrito Sur de Nueva York, Lorna Schofield, admitió los cargos –menos el de soborno– que la fiscalía le imputa al acusado, Fabio Lobo, quien se declaró culpable de conspirar para introducir cocaína a los Estados Unidos, aunque rechazó ser líder del clan Los Cachiros y de usar armas de fuego y haber sobornado a altos funcionarios, como lo expuso su abogado defensor, Manuel Retureta, en un escrito presentado el 19 de mayo ante la corte.

Diario QuienOpina.com tuvo acceso a un documento denominado “Opinión y Orden”, de la jueza Shofield, donde responde a los argumentos del defensor de que Fabio Lobo no era líder de Los Cachiros, que no estaba directamente involucrado en el trasiego de cocaína, que no poseía armas peligrosas, por ejemplo armas de fuego y que no sobornó a altos funcionarios para violentar la ley.

El acusado hondureño tiene un acuerdo “U.S.S.G. § 3E1.1 para la aceptación de la responsabilidad”, que él admitió cuando fue detenido en Haití, el 20 de mayo del 2015, en una operación encubierta con agentes de la DEA.

Según el documento, el gobierno de los Estados Unidos también solicita una orden de confiscación por la suma de $ 326,667 de conformidad con 21 U.S.C. §§ 853 (a), 970. Empero, Lobo sostiene que la reducción a tres niveles es apropiada y que la cantidad de decomiso, si la hay, no debe exceder los $ 50,000.

AUDIENCIA

El pasado 6 y 16 de marzo de 2017, la Corte del Distrito Sur celebró una audiencia de conformidad con Estados Unidos v. Fatico, 579 F.2d 707 (2d Cir., 1978) para resolver los hechos controvertidos relacionados con la sentencia de Lobo.

El único testigo en la audiencia fue Devis Leonel Rivera Maradiaga, (identificad como Rivera en el documento de la Corte del Distrito Sur), quien fue un líder de la organización hondureña de tráfico de drogas, conocida como “Los Cachiros.

“El Cachiro” declaró que, después de que el padre de Fabio se convirtiera en el Presidente de Honduras en 2010, el “demandado” brindó apoyo logístico para que el cartel pudiera realizar dos envíos de cocaína a los Estados Unidos.

Rivera también testificó que él y su hermano Javier Heriberto Rivera Maradiaga establecieron varias empresas y que, con la asistencia de Fabio, lograron obtener contratos de varias instituciones del Estados para favorecer al cartel.

Además, Rivera testificó que pagó al demandado dinero por información que ayudó a “Los Cachiros” a evitar la incautación de sus activos, por el gobierno hondureño.

La fiscalía de los EEUU introdujo como pruebas transcripciones de Grabaciones realizadas entre 2013 y 2015 de las conversaciones que involucran a Fabio Lobo y Devis Leonel Rivera Maradiaga, cuando este que había comenzado a cooperar con la DEA en 2013.

En las grabaciones, según la lectura de la jueza, hay fuentes confidenciales, el demandado acepta ofrecer asistencia a Los Cachiros para que el clan enviara 2,500 Kilogramos de cocaína a los Estados Unidos.

De acuerdo a la jueza del Distrito Sur de los Estados Unidos “teniendo en cuenta todo el expediente, el gobierno ha cargado con su carga de probar los hechos suficiente para apoyar las mejoras en la sentencia, en cuestión por una preponderancia de la evidencia, excepto para la mejora del soborno bajo § 2D1.1 (b) (11)”.

Arguye que “el demandado ha demostrado claramente la aceptación de la responsabilidad según § 3E1.1 (a). En cuanto a la orden de caducidad, el Gobierno ha Cargó su carga para justificar un juicio de dinero en la cantidad de $ 266.667, en lugar de la $ 326,667 buscado”.

La juez considera que “si, Fabio, era un gerente o supervisor, pero no un organización o líder del delito, y (que) la actividad criminal involucró a cinco o más participantes. El hecho de que el acusado controle directa o indirectamente a otros participantes mejoró sus funciones”.

Estima que el acusado si puede ser considerado “gerente o supervisor” si ejerce cierto grado de control sobre los demás involucrados en el delito y sobre esto la fiscalía presentó suficiente evidencia, que muestra que él usó miembros de su seguridad para ayudar a escoltar la carga de 1,000 kilogramos de cocaína en el 2013, específicamente cuando se reunió con el “Cachiro”.

La jueza señala que Fabio trajo consigo tres vehículos conducidos por hombres vestidos con uniformes de militares hondureños, quienes lo escoltaron para que llevara la cocaína a lo largo de la carretera.

Durante la escota, el coche del acusado se detuvo en un puesto de control de la policía y le dijo al conductor que pusiera la sirena, luego el acusado hablo con los oficiales de policía y el camión que contenía la cocaína pasó el control. Esto evidencia que el demandado si tenía el control y la supervisión de la seguridad y que ejerció control sobre los demás participantes.

También considera la evidencia de que el acusado por el gobierno de EEUU se reunión con funcionarios, personal militar y de la Policía Nacional para pedirles que ayudaran a Los Cachiros a evitar la interdicción de la droga.

CREDIBILIDAD DEL “CACHIRO”

El Tribunal considera que Rivera es creíble a la luz de la totalidad del acta y las observaciones de su tono, comportamiento y respuestas directas, en el contrainterrogatorio del abogado defensor (Caso 1: 15-cr-00174-LGS, documento 211 Archivado 30/06/17 Página 3 de 174).

Sin embargo, esa credibilidad se suscribe a la parte clave de su testimonio sobre los dos envíos de cocaína de varios cientos de kilogramos en 2012, aunque sus argumentos posteriores a la audiencia son igualmente inútiles, indica la juez.

Aunque el defensor de Fabio Lobo argumenta que el “Cachiro” por tratar de reducir su pena, acusó a Fabio Lobo de cosas que no es cuplable, la jueza considera que su testimonio en el que admite también haber matado a 78 personas en Honduras refleja los diversos grados de participación en los asesinatos que cometieron Los Cachiros para hacer su negocio de traficar con drogas a los Estados Unidos.

Sin embargo, la credibilidad de Rivera Maradiaga no está significativamente impugnada por la evidencia del demandado (Retureta) presentado después de la audiencia – de que Rivera fundó una empresa de primera línea, INRIMAR, en junio de 2009, aunque partes del testimonio de Rivera sugieren que fue fundada más tarde. Específicamente, en lo que Rivera declaró que el padre de la persona demandada recomendó que Rivera establezca INRIMAR en 2009.

Aunque no podía “recordar la fecha exacta”. El abogado del acusado entonces preguntó “¿Era el Principios de 2009 ¿A finales de 2009? “, A lo que Rivera respondió:” Fue después de que [Defendant’s Padre], fue después de que se convirtió en presidente, señor.

La juez admite que “el padre del acusado se convirtió en un candidato a la presidencia en enero de 2009, fue elegido en noviembre de 2009 y asumió contrariamente a lo alegado por la demandada, las declaraciones de Rivera no establecen que Intencionalmente sobre una serie de eventos ocurridos en 2009, pero sólo eso, aproximadamente ocho años después del hecho, no pudo recordar exactamente cuándo estableció INRIMAR.

Sostiene que “promover su declaración equivocada era irrelevante, ya que el testimonio sobre INRIMAR no era, como demandado, la piedra angular de las mejoras de la condena, sino más bien antecedentes de la conspiración”.

Aunque el testimonio de Rivera fue la única fuente de evidencia directa de alguna conducta, algunas de sus declaraciones son discutibles y otras son reforzadas por otras pruebas, señala la opinión de la juez.

DESESTIMAN SEÑALAMIENTOS

En una carta a la Jueza Lorna Schofiel, el abogado de Fabio Lobo sostiene que Lobo niega haber dado sobornos al general Pacheco:

“La fiscalía sostiene que un incremento de dos niveles de la pena es apropiado basado en el Señor Lobo le pagó cierta cantidad ala General Pacheco Tinoco (de ahora en adelante “General Pacheco”) en el otoño del 2013 y le ofreció un carro Hummer en Junio del 2014. Para ser claros, el Señor Lobo niega que haya sobornado o intentado sobornar al General Pacheco” (doc llamado agente del orden publico JPT, p.3).

La única vez que Lobo asegura haber visto al general Pacheco fue durante la reunión que el “Cachiro” le pidió tuviera con el general Pacheco, de manera que pudiera ponerle una trampa a éste y la cual fue grabada, por un agente encubierto de la DEA.

Sin embargo, al hacerle la propuesta de transportar droga, de acuerdo a su abogado, Pacheco los echó de su oficina exclamándoles ¿Quién diablos creen que soy? Además, en las transcripciones se aprecia que el general Pacheco se negó a trabajar con ellos.

“NO, FABIO”

De acuerdo a los hechos relatados por la fiscalía, el General Pacheco salió abruptamente de su oficina al escuchar lo que sus visitantes le proponían. Aunque Fabio Lobo le ofreció hacer negocios al General Pacheco, la reunión fue tan corta que Lobo ni siquiera alcanzó a proponer un soborno por lo que la Jueza Lorna S. desestimó este cargo en su contra.

De acuerdo a la jueza Lorna S.  la fiscalía ha sido incapaz de proporcionar suficientes pruebas que justifiquen un incremento de la pena basado en algún soborno pagado al General Pacheco Tinoco. Las demás evidencias y argumentos proporcionadas por la fiscalía también son inútiles.

También precisa que el gobierno no ha logrado establecer que el general Pacheco Tinoco era un agente del orden público en el momento en que recibió a Fabio Lobo.

La fiscalía no proporciona citas legales u otras fuentes que apunten a las responsabilidades legales del general Pacheco, atribuidas por las leyes hondureñas. Además, el argumento de la fiscalía se ve debilitado por un artículo citado por la defensa que contiene una entrevista con el general Pacheco en el cual él reconoce que Honduras tiene una sola institución encargada de la seguridad pública, la Policía Nacional.

La fiscalía ha sido incapaz de proporcionar suficientes pruebas que justifiquen un incremento de la pena basado en algún soborno pagado al general Pacheco Tinoco. Además, las evidencias y argumentos proporcionados por la fiscalía también son inútiles.