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Honduras, Aprueban reformas a la Ley de Tarjetas de Crédito

bruce julio 20, 2017 Comentarios desactivados en Honduras, Aprueban reformas a la Ley de Tarjetas de Crédito
Honduras, Aprueban reformas a la Ley de Tarjetas de Crédito

Tegucigalpa, Honduras.

En el Congreso Nacional y con dispensa de debate aprobaron las reformas a la Ley de Tarjetas de Crédito, cuya tasa máxima oscilará entre los porcentajes de 49 a 54% anual.

Asimismo, la tasa máxima estará fijada por la tasa de interés anual promedio ponderada nominal activa que publica el Banco Central de Honduras (BCH).

Ante esa situación, el presidente de la República Juan Orlando Hernández en sus declaraciones se mostró muy “optimista y contento” por la acción tomada de parte de los diputados en el Poder Legislativo.

Cabe mencionar que el mandatario fue el principal promotor de las reformas a la normativa que regula los intereses de las tarjetas de créditos, cuya iniciativa había sido impulsada desde el año pasado.

El gobernante tras conocer el alcance del tema en el Congreso, posteó en su cuenta oficial de Twitter, “Me alegra este primer paso en hacer justicia a usuarios de tarjetas de crédito. Muy bien Congreso Nacional por atender los reclamos del pueblo”.

Es de destacar que esa “espinosa”, reformas ahora realidad provocó fuertes señalamientos entre las autoridades de gobierno y los banqueros del sistema financiero nacional.

Una de las principales cosas en cuestión fue sobre la reducción de la tasa de interés de las Tarjetas de Crédito de un 65% a llegar a un 54% ahora ya establecida en la reforma, así como la eliminación de otros cobros adicionales al usuario, entre otros aspectos.

DICTAMEN

Nosotros, integrantes de esta Comisión Especial nombrada por el Señor Presidente del Congreso Nacional para emitir Dictamen sobre el Proyecto de Decreto presentado ante esta Augusta Cámara por la Secretaría Ejecutiva del
Consejo de Ministros, orientada a reformar varios artículos de la LEY DE TARJETAS DE CRÉDITO, contenida en el Decreto No. 106-2006 de fecha 31 de agosto de 2006, reformada mediante Decreto No. 33-2013 del 7 de marzo de
2013.

Por tanto, esta Comisión se manifiesta de la siguiente manera:
Los Emisores de tarjetas de crédito y débito juegan un papel importante para el desarrollo de los mercados financieros, ya que son un factor clave para impulsar la economía y contribuir al bienestar de la sociedad.

Debido a esto, la forma en que dicho emisores llevan a cabo sus modelos de negocio es considerada un elemento primordial que determina dicha contribución al desarrollo. Por tal motivo, los bancos como emisores de tarjetas de crédito, están en la obligación de promover conductas responsables para fomentar un mercado crediticio sano y sostenible, que coadyuve al mantenimiento de la estabilidad económica y financiera del país.

Los productos financieros y en especial los de tarjetas de crédito que emita el Sistema Financiero y cualquier sociedad autorizada deben ser soportados, entre otros, sobre los pilares de la ética y la responsabilidad.

Sus prácticas y modelos de negocios impactan y se reflejará en la sociedad, por lo tanto se espera que los emisores de tarjetas de crédito presenten una oferta crediticia que sea beneficiosa para los Tarjeta-Habientes, cuyo uso debe generar un mejoramiento en su condición financiera, de manera que en el largo plazo, los clientes estarán
en una mejor condición después de haber utilizado el producto o servicio, a como lo estaban antes, y no al contrario.

En ese sentido, un Emisor ético y responsable es aquel que tiene como objetivo contribuir de forma sostenible a la mejora del bienestar financiero de su cliente y la sociedad. La actuación ética y responsable basada en relaciones justas y equitativas con los clientes, y demás participantes del negocio, generan confianza mutua, respeto, apertura y construye relaciones con perspectiva a largo plazo. Para lograr dicho objetivo, se destaca el conocimiento del cliente y del producto y su voluntad de ofrecer y servir al Tarjeta-Habiente a la medida de sus intereses.

Las relaciones justas y claras en el mercado de las Tarjetas de Crédito comprende
la habilidad y disponibilidad para proporcionar a los Tarjeta-Habientes información y asesoramiento claro y comprensible que permita evaluar si el producto o servicio propuesto es apropiado a sus circunstancias personales y perfil de riesgo.

También, constituye el medio más efectivo para construir, mantener, consolidar y mejorar una relación a largo plazo de confianza con los clientes; promueve la educación para el ahorro y el consumo cuidadoso e informado y se contribuye a la prevención del sobre-endeudamiento de los clientes y mitiga el riesgo de impago.

Teniendo en cuenta que los productos y servicios financieros que brindan las instituciones supervisadas, y en particular las de crédito, cumplen una función social consistente en poner a disposición de quienes lo requieren, recursos económicos captados del público para cubrir necesidades de diferente naturaleza; en el caso particular de las tarjetas de crédito, el Emisor no queda limitado a colocar sus productos y servicios, sino también está en el deber de asesorar y acompañar a los Tarjeta-Habientes en sus decisiones financieras a lo
largo de varios ciclos de vida, por tanto, debe imperar en dicha relación el concepto de la salud financiera, entendiendo por esta una buena situación económica en cualquier momento del tiempo que tiene por resultado un estado de bienestar.

Es así que al abrazar el concepto de la educación financiera a largo plazo, el Emisor contribuye al bienestar de los Tarjeta-Habientes, de la sociedad en general y de la economía real que la sustenta.

Los Emisores deben crear y ofrecer productos y servicios que contenga características que, cuando sean utilizados por el Tarjeta-Habiente, sea probable que mejoren su nivel de satisfacción financiera; contribuyan a la serenidad del cliente al asegurar que ha recibido toda la información necesaria para tomar decisiones que les permita mantener una relación sana de deuda contra ingresos y suficientemente prudente para evitar que el cliente entre a un estado de sobreendeudamiento y posterior insolvencia.

Por ello los productos de financiación deben permitir al cliente pagar en su totalidad la deuda adquirida en tiempos y formas razonables.

Si bien es cierto, el contrato es concebido como un instrumento de la libertad individual por el cual cada individuo tiene autonomía para celebrar convenciones que creen para sí derechos y obligaciones, es decir, los individuos voluntariamente deciden si se obligan o no, para lo cual precisan su conocimiento.

También es cierto, que la libertad contractual de las partes en los contratos pre-redactados se ve limitada por la imposibilidad de negociar los términos o condiciones del mismo y por otra parte, carece de la capacidad de contar con la suficiente información o comprensión de las cláusulas del contrato que le permitan tomar una mejor decisión.

En el caso de las tarjetas de crédito en las cuales la relación contractual se mantenía a través de la suscripción de un contrato de adhesión, cuyas estipulaciones están previamente determinadas a voluntad del oferente, es predominante en estos casos, que las condicione contractuales son dictadas a un número indeterminado de personas y no para una parte individual.

Lo anterior hace imperativo una revisión de la legislación actual en la materia para que la misma esté armonizada con el fin que tiene el Estado de propiciar el bienestar económico y social de los habitantes, en razón de lo cual es necesario que la legislación incentive y fomente prácticas financieras sanas en los créditos y así también, prohibir aquellas que son lesivas a la calidad humana, logrando con lo anterior un correcto, transparente, eficiente y eficaz ofrecimiento de productos y servicios crediticios a la sociedad en general.

Por ello, para disminuir las desigualdades que se generan en el mercado, se hace necesaria la intervención del Estado, regulando algunos aspectos del contrato por las características propias del mismo.

Es preciso señalar que parte de una buena calidad de vida comprende la tranquilidad de no sufrir deshonra por haber entrado a un estado de sobreendeudamiento personal, en ocasión de haber contraído obligaciones financieras que sobrepasan su capacidad de pago y cuyas consecuencias traen consigo problemas familiares, pérdida de reputación, complicaciones laborales, detrimento en la salud mental y física, entre otros factores que sirven para menoscabar las bases de la sociedad.

Como consecuencia de las diferentes consideraciones vertidas con anterioridad, es preciso hacer hincapié que en este nuevo proceso de reformulación de legislación relacionada a la Ley de Tarjetas de Crédito, se incorporan elementos que son cruciales para asegurar la estabilidad económica y financiera del país, a través del establecimiento de condiciones que los Emisores deben llevar a cabo para limitar el sobreendeudamiento de los Tarjeta-Habientes.

Por lo anterior y, en estricto cumplimiento de este mandato expreso y en pleno uso de la iniciativa de ley establecida y delegada en los Artículos 205 numeral 1) y 213 de la Constitución de la República, someto a consideración y aprobación del Honorable Congreso Nacional, el presente proyecto de Decreto.

Después del respectivo análisis, estudio y modificación del presente Proyecto, esta Comisión

DICTAMINA FAVORABLEMENTE someter a su aprobación dicho Proyecto de Decreto, en el pleno de este Soberano Congreso Nacional, salvo mejor e ilustrado criterio de los Honorables Diputados y Diputadas que integran esta augusta Cámara.

COMISIÓN ESPECIAL
JOSÉ FRANCISCO RIVERA HERNÁNDEZ YURI CRISTIAN SABAS G.
CARLOS ROBERTO LEDEZMA CASCO WALTER ROLANDO ROMERO
R.
ANA JOSELINA FORTIN PINEDA CLAUDIA LORENA GARMENDIA
G.
DENNYS ANTONIO SÁNCHEZ FERNÁNDEZ LIBERATO MADRID
CASTRO
JUAN DIEGO ZELAYA AGUILAR