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Honduras, 4,400 niños muertos, así es el cuadro criminológico

bruce julio 17, 2017 Comentarios desactivados en Honduras, 4,400 niños muertos, así es el cuadro criminológico
Honduras, 4,400 niños muertos, así es el cuadro criminológico

Primero fueron víctimas de tocamientos (tacto abusivo a un menor, según fiscales), etapa en la cual pasa un tiempo considerable sin que ningún padre, madre o familiar adulto se dé cuenta de lo que está sucediendo a su inocente ser querido bajo su responsabilidad.

Después son violados y el agresor no mata al niño o niña, pero continúa el abuso psicológico, físico y sexual por mucho tiempo hasta que alguien pueda darse cuenta mediante señales irrefutables.

En el peor de los casos son ultimados con disparos en la cabeza, asfixiados, ahorcados con lazos, telas, golpeados a puñetazos y con objetos romos (piedras, tubos, artículos pesados y hasta utensilios de  cocina), heridos con machetes, puñales, palos, intoxicados con sustancias mortales, ahogados en piscinas, pilas, pozas o lanzados a ríos y hasta paredes o barrancos.

Así es el cuadro criminológico en perjuicio de la niñez en Honduras y que estadísticamente refleja el patrón más común de los victimarios, quienes en su mayoría están en impunidad y una buena cantidad continúa acechando a los menores y hasta son reincidentes, pese a los procesos investigativos y judiciales.

Son casi 40 mil autopsias las realizadas en las morgues de Tegucigalpa, San Pedro Sula y La Ceiba, en seis años y medio. De este total solo en Tegucigalpa y San Pedro Sula (se omite La Ceiba) más de 4,400 casos fueron de menores de edad entre las edades de cero a 18 años y el sexo masculino es el más común en una escolaridad que no rebasa la secundaria, según estadísticas del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

Pero de estas cifras se aclara que no todas corresponden a muertes violentas de manera homicida, sino que también se registran accidentales, suicidas, naturales y e indeterminadas por estar pendientes de investigación policial y fiscal, resultando la mayoría de los levantamientos cadavéricos en zonas de Francisco Morazán, el sur del país y en San Pedro Sula, Cortés, La Lima, Yoro y Santa Bárbara.

LAS MUERTES

Muchas de estas muertes de infantes pudieron ser evitadas por sus padres o responsables a su cuidado, pero no fue así.

Las muertes de tipo natural por una enfermedad no heredada, sino descuidada, también son evitables con el cuidado paternal o maternal, así como los accidentes en casa donde los menores resultan quemados, fracturados o con golpes internos que son ignorados y al pasar el tiempo se manifiestan como una emergencia que lleva al fallecimiento, entre otras eventualidades trágicas.

Para muestra este año se han registrado casi 30 muertes aparentemente no intencionales y las causas incluyen asfixias porque los niños se han tragado semillas de frutas (ciruelas, mamones, lichas, etcétera), dulces, pedazos de carne o huesos, juguetes y hasta baterías.

Otras circunstancias prevenibles son los maltratados por padrastros, tíos y otros familiares al cuidado o atropellos por autos porque sencillamente no los sostuvieron de la mano durante caminaban o cruzaban una calle. O los mandan a hacer “mandados” a zonas lejanas, oscuras o peligrosas sin el menor reparo y hasta les propician intoxicaciones con sustancias en bebidas o alimentos e, incluso, expuestos al alcohol y otras drogas ilícitas o plaguicidas, herbicidas o “matarratas”.

La omisión de cuidados está incidiendo hasta en casos como cuando los niños salen “volando” desde carros al frenar bruscamente los conductores, quienes no se percatan del riesgo a los que son sometidos si los llevan a exceso de velocidad sea en la cabina con las ventanas abiertas o en las “pailitas”. Sumado a eso, hay casos registrados por ahogamientos en pilas, piscinas y baldes.

Muertes por quemaduras de segundo y tercer grado por agua hirviendo, aceite para cocinar, planchas que les caen encima, electrocutados en sus propias viviendas, entre otros eventos que rayan con la desidia, indolencia y hasta flojera de un adulto.

CASOS RECIENTES

El fallecimiento de una niña de tres años de edad ocurrido la semana pasada conmocionó a la población al darse cuenta cómo perdió la vida. Resulta que iba saboreando lo dulce de una semilla de “mamón” cuando de repente se cayó y la semilla le quedó trabada en la garganta.

Los padres desesperados intentaron erróneamente darle respiración bucal, sin saber que lo que estaban haciendo era contraproducente como una técnica de primeros auxilios específica para esa clase de emergencia. Y cuando fue trasladada a la estación del Cuerpo de Bomberos de la colonia El Carrizal, en Comayagüela, cercana al lugar de los hechos, los socorristas intentaron revivirla, pero ya era demasiado tarde.

Este caso, es solo uno más de decenas acontecidos desde el 2011 hasta julio del 2017. Las semillas o pepas de “mamón” son una constante, al igual que otras frutas, dulces y hasta juguetes no aptos para niños, según instrucciones que pasan por alto los padres de familia o responsables.

Otro caso reciente el de un bebé fallecido en la colonia “Smith”, en Comayagüela, del que sus padres dijeron se había asfixiado con el biberón, pero el parte médico forense indicó otro tipo de asfixia quizás ocasionada por algún descuido.

Joseph Javier Joel Santos, de diez meses de nacido, quien fue encontrado muerto sobre la cama donde dormía con sus padres en un cuarto de alquiler en la colonia “Smith”, cerca de El Carrizal, no murió porque se haya atragantado con la leche del “pepe”, como tampoco a causa de una enfermedad mal tratada, menos por maltrato físico de un adulto, según la examinación médico forense.

El bebé falleció por “asfixia mecánica por obstrucción de vías respiratorias”, según los expertos, quienes junto a agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), detuvieron al padre, Allan Javier Jovel Padilla (27), quien estaba al cuidado del infante, mientras la madre trabajaba en una fábrica de tortillas desde las 5:30 de la mañana. Según exámenes toxicológicos, el padre no estaba apto para el cuidado del infante y de este caso se desconoce el proceso judicial hasta el momento.

NIÑA ATROPELLADA

A principios del mes también se realizó un levantamiento de una niña de tres años de edad que murió al no soportar las heridas que le produjo una patrulla de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), informó la Fiscalía Especial de la Niñez del Ministerio Público (MP).

Según la investigación, la menor caminaba a unos pasos atrás de su madre cuando de repente un agente de la PMOP se dirigía en retroceso en el vehículo a velocidad por el mismo lugar donde transitaba la niña.

En el sector de la colonia Buena Vista, en Marcovia, Choluteca, se realizaba el recorrido de rutina por parte de los militares, alrededor de las 7:30 de la mañana.

Al parecer, la madre se dio cuenta del atropellamiento hasta que escuchó el impacto, ya que no llevaba de la mano a la pequeña, por lo que la omisión de cuidados una vez más fue parte de las causas de muertes de niños y niñas.

A finales del año pasado, una niña de 18 meses de edad que supuestamente se ahogó en una piscina de su casa cuando estaba al cuidado de su tío Brayan Eduardo Meléndez Lara (23), quien también la habría violado, murió estrangulada, según las investigaciones médicas del departamento de Patología Forense del Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público (MP).

Además de este hallazgo, la niña reflejó en los análisis, que padecía de bronconeumonía y con un estado de salud en completo descuido, por lo que estas pruebas científicas fueron presentadas ante el juez que dictó sentencia solo en contra del tío, mientras que por la omisión de cuidado del padre la Fiscalía no presentó ningún reclamo.

El año pasado se conoció que un padrastro asestó un puntapié en el estómago a un niño de tres años de edad. El acusado dijo a la Policía Nacional que se había “ahogado” con el “pepe” y hasta que trató de revivirlo, pero los resultados médicos forenses revelaron que se había desangrado internamente producto de un fuerte impacto en su tórax y estómago y hasta la forma de un tenis tenía el pequeño cadáver. La madre dejó al cuidado de esta persona al inocente que tenía señales de maltrato anterior a su deceso.

Decenas de casos que no trascienden mediáticamente son a consecuencia de que los padres dejan dormidos a sus hijos sin percatarse que en las camas o cunas hay objetos que representan peligro y tienden a tragárselos, como pasó recientemente con un niño no mayor de un año que se había tragado una batería de un control remoto.

Los familiares pensaron que se había atragantado con algo comestible, lo llevaron aún vivo a un centro asistencial y luego de haber sido intervenido quirúrgicamente, denunciaron de aparente mala praxis a los médicos, porque aseguraban que el infante había sido trasladado con vida y en estado visiblemente controlado, pero la investigación médico legal evidenció que en el cuerpo del pequeño había una batería en su tráquea que no pudo ser extraída en el centro asistencial.

¿QUÉ DICE LA LEY?

La omisión de cuidado pareciese la inexistencia de un delito y tampoco es considerado como abandono en las leyes hondureñas, incluso el Código de la Niñez y Adolescencia, en los artículos 166 y 167, castiga como una falta e impone sanciones dependiendo si es maltrato por omisión, por supresión o por transgresión. El primero comprende todo perjuicio al bienestar del niño y a los elementos esenciales para su desarrollo físico, intelectual y emocional.

El maltrato físico por omisión comprende aquellos casos en que el infante es dejado solo en incumplimiento de las responsabilidades propias de los adultos y en imposibilidad de acceder, con un mínimo grado de seguridad, a un techo, a la vestimenta, alimentación o cuidados físicos y médicos necesarios, explica la normativa.

El maltrato intelectual por omisión comprende los casos en que no se le dan los estímulos requeridos o no se le presta la atención debida a sus procesos educativos y recreativos. El maltrato emocional por omisión es aquel por el cual se deja de proveer el afecto y el cariño que el niño necesita para su sano desarrollo.

Y finalmente el maltrato por supresión que implica todas aquellas formas disimuladas o no como medidas disciplinarias o correctivas que tiendan a negar al niño el goce de sus derechos. Este maltrato comprende toda supresión o discriminación que conlleve perjuicio al niño, incluida la expulsión del hogar y la negación del goce y ejercicio de sus libertades; el derecho a la asistencia familiar, a la atención médica y el acceso a medicamentos que requiera; el acceso a un ambiente infantil y a actividades y áreas recreativas o a recibir visitas de otros niños respecto de los cuales no hay causa justa para considerarlas perjudiciales.

Sobre las sanciones en el artículo 169 del Código, se establece que las personas culpables de maltrato por omisión y supresión serán requeridas por el Juzgado de la Niñez competente o por el que haga sus veces para la corrección de la omisión o supresión. Si se negaren a hacerlo, se sancionarán con multa de 5,000 a 10,000 lempiras.

Si el maltrato es por transgresión, la pena será de dos a cuatro años de reclusión, quedando el culpable obligado a enmendar su conducta. Las multas estipuladas en este artículo se aplicarán sin perjuicio de las sanciones penales que correspondan. En la aplicación de esta norma los jueces procurarán que las sanciones no menoscaben el legítimo ejercicio de los derechos a que da origen la patria potestad o tutela en su caso.