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Traicionó a su país para evitar una crisis nuclear

bruce Mayo 22, 2017 Comentarios desactivados en Traicionó a su país para evitar una crisis nuclear
Traicionó a su país para evitar una crisis nuclear

Esta es la historia de un hombre que insiste en que tuvo que traicionar a su país para poder salvarlo.

Hasta hoy, los críticos consideran a Chang Hsien-yi un traidor, pero él no tiene remordimientos.

“Si pudiera hacerlo de nuevo, lo haría”, dice calmadamente el desafiante anciano de 73 años, desde su casa en el estado de Idaho.

El excoronel ha estado viviendo allí desde 1988 cuando huyó a EE.UU., un aliado cercano de la isla, y esta es su primera entrevista sustancial sobre ese período.

Dada la estrecha relación que Estados Unidos mantiene con Taiwán la historia puede parecer desconcertante, pero fue gracias a Chang que Washington descubrió que el gobierno taiwanés había ordenado secretamente a sus científicos desarrollar armas nucleares.

El enemigo de Taiwán, el gobierno comunista de China, había estado construyendo su arsenal nuclear desde los años 60, y a los taiwaneses les aterrorizaba sufrir un ataque.

Taiwán se separó de China después de la guerra civil en 1949. China sigue considerando a Taiwán como una provincia separatista y ha prometido reunificarse con la isla, por la fuerza si es necesario.

Y para esa época el liderazgo de la isla también se encontraba en una fase incierta: su presidente, Chiang Ching-kuo, estaba muriendo, y Estados Unidos pensaba que el general Hau Pei-tsun, a quien consideraba una figura agresiva, se convertiría en su sucesor.

En Washington estaban preocupados por la nuclearización del Estrecho de Taiwán y se empeñaron en detener la ambición nuclear de la isla y evitar una carrera armamentista regional.

Científico clave

Cuando Chang fue reclutado por la CIA a principios de los años ochenta, era subdirector del Instituto de Investigación de Energía Nuclear de Taiwán, responsable del programa de armas nucleares.

Al ser uno de los científicos nucleares clave de Taiwán, disfrutaba de una vida de privilegios y un salario lucrativo.

Pero dice que comenzó a preguntarse si la isla debería tener armas nucleares después del catastrófico accidente de Chernobyl en 1986, en la antigua Unión Soviética.

Lo convenció el argumento de los estadounidenses de que detener el programa sería “bueno para la paz y beneficiaba a la China continental y a Taiwán”.

“Eso encajaba mucho en mi mentalidad”, reflexiona Chang. “Pero la razón más importante por la que estuve de acuerdo fue que hicieron grandes esfuerzos para asegurarme de que garantizarían mi seguridad”.

La siguiente tarea fue sacarlo a él y a su familia.