Periódico QuienOpina – Llegó la hora de la verdad para los “Narcosobrinos”

Llegó la hora de la verdad para los “Narcosobrinos”

bruce marzo 27, 2017 Comentarios desactivados en Llegó la hora de la verdad para los “Narcosobrinos”
Llegó la hora de la verdad para los “Narcosobrinos”

Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la pareja presidencial de Venezuela, serán sentenciados finalmente el 26 de junio de 2017. El anuncio lo hizo este viernes 24 de marzo la Corte del Distrito Sur de Nueva York.

Los llamados “narcosobrinos”, acusados de conspirar para introducir en Estados Unidos 800 kilos de cocaína provenientes del grupo terrorista FARC (guerrilla colombiana que firmó el año pasado un acuerdo de paz con el gobierno de Juan Manuel Santos) ya habían sido condenados por el jurado en el juicio que se les siguió entre el 7 y el 18 de noviembre de 2016.

El dictamen del juez Crotty, quien negó la solicitud de los abogados defensores de Campo y Flores de realizar un nuevo juicio o de emitir una sentencia absolutoria, pondrá término así a un largo proceso de seguimiento, captura y enjuiciamiento que se inició en octubre de 2015 y ha pasado por múltiples dilaciones promovidas por la defensa de los narcotraficantes.

Ahora que se han agotado los tiempos procesales, los sobrinos de Cilia Flores y Nicolás Maduro enfrentarán una pena de entre 15 años de presidio y cadena perpetua. Se espera, no obstante, que una vez conocida la sentencia definitiva del juez, la defensa intente como último recurso llevar el caso a la Corte de Apelaciones del Segundo Distrito.

Tejiendo la red

El 4 de octubre de 2015, Efraín Antonio Campo Flores y Franqui Francisco Flores de Freitas, sobrinos de la pareja presidencial venezolana, viajaron en un jet privado a San Pedro Sula, Honduras, donde tuvieron una primera reunión con quienes serían sus contactos para establecer una red de tráfico de drogas hacia Estados Unidos. Conocieron a alias “El Sentado”, quien haría el enlace con la persona encargada de recibir un cargamento de 800 kilos de cocaína en el país centroamericano, procedente de Venezuela. “El Sentado” era en realidad un testigo cooperante de la DEA y, desde su silla de ruedas, alertó a las autoridades estadounidenses.

El 23 de octubre los primos Efraín y Franqui tuvieron otra reunión, esta vez en Caracas y con dos nuevos personajes, “El Mexicano” y su socio, conocidos de “El Sentado” y supuestos miembros de un cártel mexicano, aunque también eran confidentes de la DEA. Campo les dijo, como consta en las grabaciones presentadas por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que él y su primo estaban “en guerra con Estados Unidos” y que ellos mismos supervisarían el embarque de la droga en una aeronave, lo cual se haría en la Rampa 4 (el hangar presidencial) del Aeropuerto Internacional de Maiquetía, Venezuela, el principal del país.

El día 26 los “narcosobrinos” tuvieron una segunda reunión con “El Mexicano”, en la cual se mostraron ansiosos por comenzar a traficar cuanto antes, calculando que ya para diciembre habrían materializado una ganancia de por lo menos 20 millones de dólares. De acuerdo con el expediente de la Fiscalía de Nueva York, los sobrinos se comprometieron en esta reunión a conseguir la droga y aseguraron que el primer cargamento lo tendrían en un par de días. Su proveedor de confianza, según dijeron, eran las FARC.

Al día siguiente, Campo y Flores le llevaron de muestra a “El Mexicano” una panela de cocaína de alta pureza. Campo se puso guantes para manipular la droga, “El Mexicano” y su socio aprobaron la calidad de la mercancía y toda la escena quedó grabada con una camarita oculta.

El 6 de noviembre de 2015, Franqui Francisco Flores estaba de vuelta en San Pedro Sula para afinar detalles sobre la conformación de la red. Se entrevistó con un nuevo protagonista, Roberto de Jesús Soto García, quien sería el encargado de recibir el primer cargamento aéreo en Honduras. La fecha acordada para la operación fue el 15 de noviembre.

Mientras Efraín y Franqui creían estar tejiendo una red de narcotráfico, la DEA y sus cooperantes se encargaban de que aquella fuera la red en la que serían atrapados.

El cepo

10 de noviembre de 2015. Campo y Flores, sobrinos directos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, emprenden un último viaje de negocios turbios, esta vez a Puerto Príncipe, capital de Haití. Tenían cita con “El Mexicano”, quien se supone les entregaría unos cuantos millones de dólares para compras de coca por adelantado.

Aterrizaron en un avión privado piloteado por un mayor de la Fuerza Aérea Venezolana. La tripulación en total eran 6 personas, incluyendo al presunto dueño de la aeronave, un empresario venezolano suegro de uno de los dos traficantes. Hacia el final de la mañana se dirigieron a un restaurante de la capital y los primos le dijeron a “El Mexicano” que ya tenían listo el primer cargamento del polvo blanco, cuyo despacho estaba previsto para el 15 de noviembre.

De repente se aparecieron funcionarios de la Oficina de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes de Haití y acabaron con el brunch. Efraín y Franqui fueron detenidos y los demás comensales quedaron en libertad. Los dos “narcosobrinos” portaban pasaportes diplomáticos, a pesar de no tener cargo alguno en el Servicio Exterior de Venezuela.

A primeras horas de la tarde el dúo de marras ya estaba oficialmente expulsado del país, a petición de la DEA, y a las 4:30 pm se encontraban otra vez en un avión, pero ahora en vuelo directo a Nueva York, donde fueron alojados en el Metropolitan Correctional Center de Manhattan. Durante la travesía hicieron declaraciones a los agentes de la DEA.

La única reacción por parte del gobierno de Venezuela fue decir, a través de distintos voceros y varios días después de la noticia, que los sobrinos habían sido“secuestrados”.

En la corte

El 12 de noviembre de 2015, o sea dos días después de su arresto en Puerto Príncipe, Efraín y Franqui fueron llevados a la Corte Federal de Manhattan, donde se les imputó de conspirar para ingresar en Estados Unidos cerca de 800 kilos de cocaína.

La próxima audiencia había quedado fijada para el 18 de noviembre, pero la defensa de los sobrinos logró dos prórrogas, hasta que el 17 de diciembre ambos se declararon “no culpables”. Los “narcosobrinos” cambiaron de abogado por Kafahni Nkrumah, un defensor público ex integrante de los Panteras Negras, quien le pidió al juez Paul Crotty 60 días para estudiar las evidencias, de modo que la siguiente audiencia se fijó para el 29 de febrero de 2016.

Pero 60 días no fueron suficientes y la defensa volvió a pedir una prórroga. La audiencia, entonces, se rodó para el 29 de marzo. No obstante, antes de llegar a esta fecha, hubo nuevo cambio de abogados y nueva prórroga: la audiencia contra Campo y Flores sería ahora el 6 de abril.

En vísperas de la fecha, se sumó un nuevo equipo de abogados. Ya para este momento, ambos acusados tenían defensas separadas, sendos bufetes catalogados entre los más caros de Estados Unidos y que luego se supo estaban siendo pagados por el empresario petrolero venezolano Wilmer Ruperti. Este hombre estrechamente vinculado al gobierno de Venezuela declaró en una entrevista a The Wall Street Journal, en septiembre de 2016, que estaba pagando la defensa de Efraín y Franqui “por razones patrióticas, como una manera de aliviar la carga del Sr. Maduro”.

Finalmente, después de sucesivas postergaciones, la presentación de pruebas comenzó a principios de julio de 2016 y el inicio del juicio quedó establecido para el 7 de noviembre, un año después de la detención de los sobrinos de la pareja presidencial venezolana en Puerto Príncipe.

Preparando el juicio

Durante el proceso de preparación, la defensa solicitó la supresión de todas las evidencias que había obtenido la DEA por medio de sus cooperantes, así como las declaraciones autoincriminatorias de los acusados durante su arresto y traslado de Puerto Príncipe a Nueva York, alegando que habían sido obtenidas bajo engaño y coacción de los reos, pero el juez Paul Crotty desestimó todas las peticiones.

La corte citó además a casi una veintena de personas en Venezuela, incluyendo a familiares y allegados del Presidente y la Primera Dama, en virtud de las evidencias halladas en los teléfonos y computadoras de los sobrinos de la pareja.

Entre las evidencias presentadas por la Fiscalía, hay una grabación de octubre de 2015 en la que Efraín Campo Flores asegura necesitar el dinero de la operación para ayudar a su tía Cilia en la campaña de las elecciones legislativas de diciembre de ese mismo año, que a la postre ganó la oposición.

El 5 de noviembre de 2016, dos días antes de iniciarse el juicio, los dos primos le pidieron al juez que le prohibiera a la Fiscalía mostrar las fotos de cuando fueron arrestados en Haití, ya que en estas aparecen con grilletes y ello podía prejuiciar al jurado. La petición también fue denegada.

El juicio

7 de noviembre. La Fiscalía estableció los vínculos políticos de los acusados, así como sus influencias para usar el hangar presidencial sin ningún control. También mostró las fotos de Efraín manipulando una panela de cocaína. Los abogados de los sobrinos los defendieron diciendo que eran demasiado “estúpidos e inexpertos” como para ser narcotraficantes, desacreditaron a los testigos cooperantes de la DEA y terminaron señalando que el caso era un montaje del gobierno de Estados Unidos en contra del gobierno de Venezuela.

8 de noviembre. La defensa siguió atacando a los informantes y también a los propios agentes de la DEA, en especial al coordinador de la operación de arresto y traslado de los reos, Sandalio González, ya que los intimidó en el vuelo de Puerto Príncipe a Nueva York y estos “temblaban de miedo” durante el interrogatorio.

9 de noviembre. La Fiscalía presentó audios incriminatorios en los que los acusados se jactan de su poder para sacar drogas desde su país. Uno de los testigos cooperantes señaló que los acusados ya tenían experiencia en el tráfico de estupefacientes. Intervinieron además especialistas en traducción español-inglés, un agente especial versado en rutas del narcotráfico en América Latina y un experto en sonido que detalló cómo se realizaron las grabaciones.

10 de noviembre. El jurado escuchó una grabación de Efraín Campo Flores en la que afirma: “Tengo 30 años y desde los 18 estoy metido en esto”. Dijo además que le interesaba hacer negocios con “El Sentado”, que se pensaba comprar un avión de 300 mil dólares y dio explicaciones sobre distintos tipos de drogas y sus precios en el mercado internacional. Quería también traficar heroína.

14 de noviembre. La defensa siguió con su estrategia de desacreditar a los informantes y mostró varios audios que demostraban que dos de ellos, a pesar de sus acuerdos con la DEA, seguían traficando. La Fiscalía, por su parte, mostró fotos de armas largas pertenecientes al par de sobrinos, sacadas de sus teléfonos celulares.

15 de noviembre. La defensa se anotó un éxito al lograr que la Fiscalía tuviera que rescindir el acuerdo de cooperación con los dos informantes denunciados el día anterior.

16 de noviembre. La Fiscalía presentó evidencias del plan de los sobrinos para llevar el primer cargamento de droga desde Venezuela hasta Honduras. Otro de los cooperantes de la DEA mostró la grabación de un encuentro en el que se acordaron detalles logísticos de la operación.

17 de noviembre. En su alegato final, la Fiscalía presentó a los reos como dos adultos que actuaron a conciencia y deliberadamente para traficar cocaína de las FARC a Estados Unidos y ganar al menos 20 millones de dólares con su acción. “Son hombres de 30 años. Uno de ellos, el señor Campo, es abogado. Sabían lo que estaban haciendo y lo que buscaban”, dijo el fiscal Brendan Quigley. La defensa, por su parte, volvió a arremeter contra los informantes, presentándolos como corruptos cazarrecompensas sin credibilidad, insistió en que el caso era un montaje y que Efraín y Franqui, muchachos provenientes de una familia modesta, no tenían experiencia como narcotraficantes.

18 de noviembre. Luego de recibir las instrucciones del juez Paul Crotty, el jurado deliberó durante más de seis horas. El veredicto: culpables por los delitos de conspiración para traficar, manufacturar y distribuir cocaína en Estados Unidos.

El 25 de noviembre de 2016, una semana después de conocerse el veredicto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se pronunció por primera vez sobre el caso, al que calificó como “ataques del imperialismo”. En el marco de un mitin se refirió así a los supuestos ataques: “Ustedes creen que son casualidad? ¿Que el imperialismo haya creado una causa que tiene como único objetivo atacar a la Primera Dama, a la primera combatiente, a la esposa del Presidente, ustedes creen que es casualidad?”.

La sentencia

La pena para estos crímenes puede oscilar entre una mínima de 10 años de cárcel y una máxima de cadena perpetua, y quedó establecido que la fecha de la sentencia sería el 7 de marzo de 2017, pero la defensa logró el 20 de febrero posponerla y no sería sino a finales de marzo que se conocería la nueva fecha definitiva.

Los abogados de los “narcosobrinos” buscaban la anulación y repetición del juicio, o incluso que se dictara una sentencia absolutoria, alegando que los derechos de sus clientes habían sido supuestamente vulnerados, a lo cual la Fiscalía se opuso con fuerza, sosteniendo entre otras cosas que la corte no podía usurpar la función del jurado. Varios expertos afirmaron que era extremadamente raro en la justicia estadounidense que un juez anule el veredicto de un jurado.

El 24 de marzo de 2017 el juez Paul Crotty desestimó los últimos intentos de la defensa de Campo y Flores y fijó como nueva y definitiva fecha para la sentencia el 26 de junio de 2017.

A los jóvenes narcotraficantes, sobrinos de la pareja presidencial de Venezuela, les aguarda una pena de entre 15 años de cárcel y cadena perpetua.