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Las cuatro hambrunas que el mundo ignora

bruce marzo 2, 2017 Comentarios desactivados en Las cuatro hambrunas que el mundo ignora
Las cuatro hambrunas que el mundo ignora

En un mundo donde 1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente, resulta increíble imaginar que una persona se pueda morir de pura y física hambre.

Los pequeños son quienes sufren más.Niños o niñas que no han conocido el mundo, que no pueden ir a la escuela, que no les quedan energías para correr, saltar, reír o jugar, son las víctimas visibles de este panorama. El hambre vuelve cada cierto tiempo, cada dos o tres años, a ponerlos a prueba, amenazarlos y martirizarlos de nuevo. Pequeños cuerpos sometidos al hambre que vuelve luego de que creen haberla superado.

Las hambrunas suelen darse siempre en los mismos lugares: el cuerno de África, África Oriental y Occidental y Oriente próximo. Se ha hablado tanto de ellas que su existencia no parece impresionar a nadie, pero aunque se les conozca y parezca algo previsible, la existencia de cuatro crisis alimentarias en el mismo momento histórico resulta inadmisible. Aún más si estas crisis son causadas por el ser humano.

El director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake, hizo un llamado por estos hechos: “El tiempo se agota para más de un millón de niños (…) Aún podemos salvar muchas vidas. La desnutrición severa y la hambruna inminente están en gran parte causadas por el hombre. Nuestra humanidad nos exige actuar más rápido. No debemos repetir la tragedia de la hambruna de 2011 en el cuerno de África”.

Según la ONU, más de 20 millones de personas están enfrentando “niveles devastadores de inseguridad alimentaria”. Además, cifras de la Unicef indican que alrededor de 1.4 millones de niños están en riesgo de morir a causa de la desnutrición severa aguda causada por la hambruna que amenaza a Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen.

Las imágenes que circulan por el mundo son tan impresionantes que cuesta trabajo observarlas. Hombres, mujeres, niños y niñas, consumidos casi en su totalidad, un cuerpo al que ya no se le puede decir de esa forma. Es casi un esqueleto, sólo que todavía vive, se mueve, llora y sufre las consecuencias del hambre. Las facciones demacradas, la piel tirante, los ojos saltones y asustados. Sus figuras están tan frágiles que cuesta creer que puedan sostenerse en pie.

“Nos enfrentamos a una tragedia, debemos evitar que se convierta en una catástrofe”, insistió el secretario general, António Guterres en una conferencia de prensa.

El director de comunicación de Unicef para África del Sur y del Este afirmó que: “Somalia, Nigeria, Sudán del Sur y Yemen sufren el conflicto persistente de una u otra forma, además de sequías muy severas y niveles endémicos de desnutrición infantil e inseguridad alimentaria. Otro factor en común es la ausencia de programas humanitarios de largo recorrido en todos ellos”.

Sin embargo, la ayuda de las ONG no es suficiente para solucionar la crisis. Un miembro del equipo de Acción Contra el Hambre afirma que las herramientas humanitarias no bastan, sino que la responsabilidad es ante todo política. Guterrez afirma que “estas cuatro crisis son muy diferentes, pero tienen una cosa en común: son evitables”

Sudán del Sur

Alrededor de 5 millones de personas (más del 40% de la población) necesitan alimentos de manera urgente en el país africano, y más de 270 mil niños están sufriendo las consecuencias del conflicto civil, la pobreza y la inseguridad. Se estima que alrededor de 100 mil niños podrían morir de desnutrición en las próximas semanas.

La situación de Sudan es especial: la hambruna es inducida. Tanto el gobierno como los rebeldes impiden el reparto de comida, por lo que no sólo hacen falta alimentos, sino poder distribuirlos; la guerra y el colapso de la economía han agotado los medios de las familias para sobrevivir. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura de Sudán del Sur: “La población es básicamente campesina –añadió- y la guerra ha interrumpido las labores agrícolas. Han perdido su ganado, incluso sus aperos. Durante meses han dependido totalmente de las plantas que pudieran encontrar y los peces que lograsen atrapar”.

Se estima que, de no superar la inseguridad alimentaria, el número de personas afectadas podría aumentar a 5,5 millones en julio.

Somalia

En el año 2011 Somalía ya había enfrentado una hambruna y, aunque todavía no se le ha declarado como tal, la que está viviendo en estos momentos va por un camino parecido. Casi 6,2 millones de personas se enfrentan a inseguridad alimentaria grave, de los que 185 mil son niños; la cifra podría aumentar a 270 mil en los próximos meses.

Somalia es un estado fallido después de más de 20 años de guerra civil y yihadismo. La sequía no ha hecho más que empeorar las cosas para una población ya vulnerable: pueblos han perdido sus cosechas y su ganado; los precios del agua y los alimentos han aumentado, así como las enfermedades como diarrea aguda y cólera.

“A muchísimos somalíes ya no les quedan recursos y están viviendo al día”, afirmó Steven Lauwerier, Representante de UNICEF en Somalia. “Tenemos una pequeña oportunidad de evitar esta catástrofe inminente y salvar las vidas de los niños y estamos dispuestos a trabajar con todos los socios y partes interesadas para conseguirlo”.

Las ONG que trabajan en el lugar están tratando de fortalecer el acceso a las áreas donde son considerablemente limitados y aumentando la respuesta para tratar de brindarle algún alivio a esta población.

Yemen

Yemen vive la mayor emergencia alimentaria del mundo. Alrededor de 14 millones de personas están viviendo una situación alimentaria grave y alrededor de 462 mil niños sufren desnutrición severa aguda, lo que implica que la cifra se ha duplicado en los últimos dos años.

Según datos de la Cruz Roja, Yemen tiene reservas de alimentos para entre dos y cuatro meses. Dos tercios de la población tienen dificultades para obtener alimentos a causa del conflicto. El director de la Cruz Roja en Oriente Medio, Robert Mardini, ha pedido que se levanten las restricciones en la importación y movimiento de mercancías. Asimismo, la ONU les ha pedido a las partes en conflicto permitir el acceso a los puertos para evitar la hambruna.

A principios de 2015, el gobierno de Yemen fue derrocado por las fuerzas rebeldes y se desató un violento conflicto entre ambas partes que ha dejado a 3.500 personas fallecidas y una situación alimentaria crítica.

Nigeria

A pesar de que hasta el momento no se ha declarado como hambruna, alrededor de 5,1 millones de personas están sufriendo serias carencias de comida. Las estimaciones indican que el número de menores que sufrirán de desnutrición severa aumentará a 450 mil, debido a que la seguridad alimentaria se seguirá deteriorando por el conflicto y la inestabilidad de la zona.

Nigeria es un país dividido en dos. El sur es cristiano, occidentalizado y urbano, mientras el norte es musulmán, desértico y sin recursos. En el sur nació un movimiento islámico radical llamado Boko Haram que se ha dedicado al adoctrinamiento y las protestas contra el gobierno central. El conflicto entre este grupo y el gobierno ha desplazado a más de dos millones de personas desde el año 2009 y ha dejado un saldo de 17.000 fallecidos.

Esta violencia también ha dificultado el acceso a tierras agrícolas y ha incrementado la crisis alimentaria, dado que durante tres años los ataques han impedido las plantaciones de los ciudadanos. Mientras tanto, las comunidades de acogida han hecho esfuerzos increíbles para alimentar a los desplazados. Sin embargo, sólo en el estado de Borno, la situación ha alcanzado la fase 3 de 5 en la escala de crisis, emergencia y catástrofe. La población ha agotado todos los recursos que tenían y ahora se encuentra incapaz de alimentarse. Las ayudas humanitarias y los recursos son atacados frecuentemente.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) la describe como “la peor crisis del continente” y le ha pedido a la comunidad internacional a contribuir con más de US$1.000 millones para poder llevar la ayuda humanitaria a Nigeria.