Periódico QuienOpina – La receta perfecta para tener el mejor sexo

La receta perfecta para tener el mejor sexo

bruce marzo 7, 2017 Comentarios desactivados en La receta perfecta para tener el mejor sexo
La receta perfecta para tener el mejor sexo

Amamos abrirnos a nuevas experiencias sexuales, a estrategias y dinámicas; de eso se trata, ¿no? de probar, integrar o descartar; sin embargo, muchas ya las tenemos más que practicadas, y no precisamente nos encantan, pero ¿por qué las seguimos haciendo?: ¿por complacerlo a él?, ¿porque se supone que deberían de gustarnos?, ¿porque todo el mundo las hace? ¡se acabó!

Hoy te vamos a enseñar a escuchar tu cuerpo y a darle voz a tus sensaciones, que del siguiente round sales satisfecha…sí o sí.

REVISA EL REPERTORIO

Aunque debería ser infinito, ¡nah!, seamos muy honestas, la mayoría tenemos nuestras movidas básicas, las de los momentos ultrahorny, las de ‘hagámoslo rápido’ o las de largas horas de exploración.

Ok, seguro hay mucho ahí que te satisface. Se trata ahora (y no queremos que te montes en la inquisidora del sexo), de que revises tus dinámicas comunes y con toda sinceridad de nas qué te gusta, qué no disfrutas tanto y qué de verdad te choca.

Por decirte, no hace mucho una amiga me contaba que le molesta físicamente y casi no ve la hora de que acabe (en ambos sentidos) la penetración rectal, o sea, ‘hacerlo por atrás’, como le llamó, porque ni siquiera la pudo definir con sus letras: sexo anal. Y que incluso hasta un par de días después se siente molesta cuando va al baño.

Esta práctica a muchas les encanta, pero no por regla tiene que ser nuestra vía.

Le pregunté por qué entonces seguía haciéndolo y su respuesta nos dejó heladas: “Porque a él lo enloquece y siempre me dice que me aguante tantito, que lo hará rápido. Además, a todas les fascina, ¿no?… eh… ¿A ti tampoco? Pensé que yo era la única rara”.

Y así es como vamos creando costumbres y repertorios repetitivos que ni siquiera le hacen media cosquilla al impulso orgásmico.

Puede ser algo simple, como que no te agrade que te estimulen de cierta manera las boobs, o ciertos movimientos manuales, caricias o que usen demasiada saliva cuando te dan sexo oral. O bien, claro, el mood que toma tu galán.

Recuerdo uno que amaba sentirse salvajísimo a través de tirar de mi cabello (porque seguro lo vio en una porno), pero a mí sólo me remitía a cuando mi madre me peinaba a tirones para ir al colegio. ¡Me daba una rabia! Sin embargo, aprendí a darle voz a mis sensaciones. Y a eso vamos.

TU CUERPO TE ESTÁ HABLANDO

Sí, y no sólo para darte avisos sobre peligros o situaciones que no van a salir del todo bien y que en ocasiones llamamos intuición. De hecho, toda enfermedad o malestar es un grito de tu sistema, que busca hacerte ver que hay emociones desequilibradas, situaciones sin resolver o creencias limitantes que has ido cargando.

Su sabiduría es intrínseca. Y en el sexo, sin necesidad de ponernos taoístas o tántricas, tu cuerpo es un circuito de energía que expresa tu erotismo; no es más que la vivencia de tus sentidos. Nadie puede decidir tu sensualidad ni tu capacidad para conectar y disfrutar.

Bien. Digamos que ya tienes una idea de qué va ‘tu sordera’, dónde no estás escuchando a tu cuerpo. ¿Qué tipo de estímulos son y a qué te remiten? Calma, que no necesitas una consulta con Freud o Jung para entrar en un psicoanálisis profundo. Solamente trata de ponerle un nombre a la sensación.

Digamos que frecuentemente él te pide un hand job y tú lo complaces; sin embargo, te disgusta hacerlo. Ok, ¿qué te desagrada? Puedes decir terminas con la mano dormida, pero, y aquí se pone interesante, ¿qué contexto te da?

En ocasiones reparamos en que mucho del placer que sentimos se encuentra en ofrecerlo. Y no es que eso sea malo, pero es fácil desequilibrar la balanza, ya que (sin caer en victimización) nos olvidamos de lo que nosotras de verdad deseamos. ¡Y no lo sabemos! No po-demos descubrirlo si únicamente nos enfocamos en dar, dar y entregar.

ESCUCHA LAS SENSACIONES

Ahora sí viene la tarea sobre el colchón. En ésta necesitarás tiempo y conciencia sensorial. En palabras simples: no pensar lo que te encuentras sintiendo, sino sentirlo y hacerlo de modo consciente.

Esto no es tarea de un rapidín, ya que esto consiste en encontrar lo que sí te encanta y cómo te gusta. Así que pídele a tu pareja (porque claro, que también él va a descubrir lo suyo) que prueben darle ciertos giros a lo que normalmente hacen.

El lema de esta diversificación es: “No te aguantes”. En serio, la base es sacudir muy bien de tus repertorios las prácticas que no te agradan, aprender a explorar cosas nuevas desde la sabiduría de tu cuerpo, saber expresarlo sin crear catástrofes en tu relación y probar un twist para esa práctica. Si incluso así no funciona, ¡bye!