Diario QuienOpina.Com – Trump no pagó al fisco en 20 años… y no es el único

Trump no pagó al fisco en 20 años… y no es el único

bruce octubre 13, 2016 Comentarios desactivados en Trump no pagó al fisco en 20 años… y no es el único
Trump no pagó al fisco en 20 años… y no es el único

El candidato republicano no ha hecho nada inusual ni, desde luego, ilegal en Estados Unidos. Otra cosa es que su táctica fiscal sea consecuente para un político que se queja de que “la mitad de la población no paga a Hacienda”.

Junto con la fórmula de la Coca-Cola, los planos de la bomba atómica, y si habrá terceras elecciones en España, la Declaración del IRPF de Donald Trump es uno de los secretos mejor guardados del mundo. Desde 1972, todos los candidatos a presidente de EEUU han divulgado el estado de sus cuentas con el fisco. Todos, menos uno: Trump. Precisamente el que ha basado su campaña en decir que es rico. ¿Cómo de rico? Él dice 10.000 millones de dólares (8.900 millones de euros).

Claro que esa cifra no se la cree nadie. La agencia de noticias Bloomberg reduce esa cantidad a 2.400 millones de dólares (2.140 millones de euros). Según ha declarado a MERCADOS el máximo responsable de una institución financiera estadounidense cuyos activos superan los 150.000 millones de euros (170.000 millones de dólares), y que no quiere que su nombre se divulgue, «Trump no quiere dar a conocer sus impuestos porque éstos van a demostrar tres cosas: la primera, que es mucho menos rico de lo que pretende; la segunda, que apenas ha realizado donaciones filantrópicas; y la tercera, que ha pagado muy pocos impuestos».

Las noticias de las últimas semanas parecen confirmar esos tres supuestos. La última de ellas, el domingo, fue publicada por el New York Times y sugiere que Trump podría no haber pagado impuestos desde 1993 hasta 2010. Eso son 18 años. Y a esa cifra hay que sumar 1991 y 1992, en los que, según el diario Politico, Trump tampoco pagó impuestos. Eso significa 22 años sin contribuir un dólar.

Eso no sólo en posible. Es normal. Y legal. La responsabilidad de que no pague impuestos es del Congreso de EEUU, que cada día añade nuevas capas a un código fiscal bizantino que ya ocupa 70.000 páginas. Como declaró el ex secretario de Defensa con Gerald Ford y George W. Bush, y artífice de la invasión de Irak, Donald Rumsfeld, en una carta enviada a la Hacienda estadounidense un día después de que la campaña de la renta hubiera concluido, «no tengo ni idea si nuestros pagos fiscales son los correctos».

Eso es lo que queda de manifiesto en el caso de Trump. El empresario declaró unas pérdidas de 916 millones de dólares en 1995 un año que, dicho sea de paso, marcó el inicio del boom de los noventa en EEUU, que aún hoy se recuerda con nostalgia: aquella época en la que la primera economía mundial crecía al 4% anual, con pleno empleo, sin inflación y con aumentos espectaculares de la productividad. Y después distribuyó esas pérdidas durante 15 años futuros y, retroactivamente, los dos anteriores.

 Eso se basa en dos ideas. La primera, que Trump controla gran parte de sus empresas, y declara sus beneficios o pérdidas dentro de su IRPF. La segunda, es el concepto de las Pérdidas Netas Operativas (NOL). Que es algo tan simple como que una sociedad puede distribuir sus pérdidas o ganancias a lo largo de varios años.

Es un sistema que, como todos, tiene su cuota de lógica y su cuota de abusos.Dentro del primer apartado están, por ejemplo, los agricultores o, en general, todos los que trabajan con materias primas, además de los trabajadores freelance, incluyendo escritores y artistas. Si el precio del trigo se dispara un año, el granjero puede distribuir su ganancia a lo largo de varios ejercicios. Y lo mismo si el valor del cereal se estrella. Algo parecido cabe decir de los freelancers, o de las personas que se dedican a actividades artísticas. Si un pintor hace una exposición cada 5 años, puede distribuir las ganancias de ese evento, sin que Hacienda le trate como un millonario en el ejercicio en el que se celebra el evento.

Evidentemente, este tipo de reglas se prestan a abusos. Por ejemplo, parece claro que Trump concentró las pérdidas acumuladas de varios años en 1995 para así poder tener unos números rojos gigantes que le permitieran desgravar durante más de una década. Pero eso es normal. El máximo exponente de cómo emplear el código fiscal para reducir su pago a Hacienda es el tercer hombre más rico del mundo, un demócrata que, además, opina que hay que aumentar la presión fiscal: Warren Buffett. En 2010, con una base imponible de 35,5 millones de euros (39,8 millones de dólares), Buffett pagó a la Hacienda estadounidense 6,2 millones de euros. O sea, un tipo fiscal del 15,57%. Lo más llamativo es que el patrimonio total del inversor es año fue de 63.320 millones de euros (71.000 millones de dólares).

¿Cómo logró Buffett eso? Básicamente, de tres formas. La primera: Berkshire Hathaway, que es la empresa que él controla, no paga dividendos, que cotizan a un 23%. La segunda: Berkshire hace algo parecido a lo que hizo Trump en 1995, solo que con beneficios. Es decir, aplaza el pago. Y de qué manera. En 2010, Berkshire Hathaway había logrado transferir al futuro el pago de 54.400 millones de euros (61.000 millones de dólares) Y la tercera: Berkshire emplea todo tipo de trucos para eludir el pago de impuestos sin violar la ley.

Estos sistemas de extienden, en general, a toda la contabilidad. Esta semana, el diario The Wall Street Journal explicaba cómo, si el gigante aeronáutico Boeing hubiera utilizado técnicas contables normales, su división de aeronaves para uso civil habría perdido 1.650 millones de euros en los últimos tres años. En vez de eso, ha ganado 19.700 millones. La clave ha sido, de nuevo, en contabilizar ventas futuras -que ni siquiera están acordadas, pero que la empresa cree que se producirá- de su avión estrella, el 787 Dreamliner. Así pues, Trump no hizo nada inusual ni, desde luego, ilegal. Otra cosa es que su táctica fiscal sea consecuente en un político que en mayo se quejó en televisión de que «tenemos un problema enorme, y es que la mitad de la población de Estados Unidos no paga a Hacienda».