Periódico QuienOpina – Por qué, sin darte cuenta, apoyas diariamente la violencia de género

Por qué, sin darte cuenta, apoyas diariamente la violencia de género

bruce diciembre 15, 2014 Comentarios desactivados en Por qué, sin darte cuenta, apoyas diariamente la violencia de género
Por qué, sin darte cuenta, apoyas diariamente la violencia de género

50 asesinadas en un año. ¿Cree que no va con usted? ¿Cree que usted no puede ser víctima, o verdugo, o que su madre, su hija o su amiga no pueden sufrir lo mismo algún día? Quizá ni siquiera imagina lo que sucede tras la puerta de enfrente de su rellano, o la tragedia que se vive cada día en el edificio de enfrente.

Da igual la edad. Da igual la posición social. Dan igual los estudios. Yo he conocido a mujeres maltratadas, escondidas en casas de acogida, con peligro real de ser asesinadas, que son –o eran antes de tener que esconderse- venerables y reputadas profesoras universitarias, esposas de escoltas de altos cargos del país, chicas de dieciocho años con todo el futuro por delante, o mujeres de jueces o policías o de ese señor que de vez en cuando sale por la tele.

No miremos para otro lado. Cincuenta asesinadas en un año.

A esas mujeres, un poquito, las hemos desamparado entre todos. Un poquito.

Un poquito porque la violencia contra las mujeres comienza en casa, cuando un niño aprende que las cosas se resuelven con violencia: si se porta mal, o si alguien está enfadado, o si pasa algo que no entiende, la respuesta es un grito, un portazo, golpe, un bofetón. El niño interioriza que la violencia se convierte en la única manera de canalizar las frustraciones.

La violencia de género sigue en el colegio, cuando las niñas se dejan controlar por los niños como parte del mito del amor romántico. Sumisas, aceptan que ellos les lean los mensajes del móvil, o que les digan qué ropa pueden ponerse o con quién pueden o no salir. Eso es que me quiere mucho, lo hace por mi bien, dicen ellas, con quince años.

La violencia de género continúa con campañas mediáticas acusando a las mujeres de presentar falsas denuncias. Sólo un cero coma cero cinco por ciento de las denuncias por terrorismo machista son falsas. Sólo un 0,05 por ciento, según el Consejo General del Poder Judicial. En otro tipo de delitos la media es del tres por ciento. 3 por ciento. Hagan cuentas.

La violencia de género también hunde raíces en el lenguaje que empleamos. Atención a las definiciones del diccionario de la Real Academia de la Lengua. Que un verdulero sea una persona que vende verduras y una verdulera sea una mujer descarada y ordinaria. Que un zorro sea un hombre muy taimado y astuto y una zorra una prostituta. Que un gobernante sea un hombre que se mete a gobernar algo y una gobernanta una mujer que en los grandes hoteles tiene a su cargo el servicio de un piso en lo tocante a limpieza de habitaciones. Que un hombre público sea el que tiene presencia e influjo en la vida social y una mujer pública una prostituta. Que un fulano sea alguien cuyo nombre se ignora o no se quiere expresar y una fulana una prostituta. Que las cosas sean un coñazo o la polla, que el hombre esté hecho un toro o la mujer una vaca, que un león sea un fiera en los negocios y una leona una fiera en la cama o que un perro sea el mejor amigo del hombre y una perra una malnacida dice mucho de cómo la sociedad nos ha visto a hombres y a mujeres. Puede parecer trivial, pero cambiando la lengua empezaremos a cambiar el pensamiento. Y cambiando el pensamiento empezaremos a cambiar la sociedad.

La violencia de género se produce también porque muchas de las mujeres que denuncian no reciben el apoyo que deberían. Falta educación, concienciación y trabajo de género con buena parte de las personas que tienen que velar por las mujeres cuando por fin se atreven a denunciar a sus agresores (las maltratadas tardan una media de diez años en presentar una denuncia, por cierto): desde el hospital hasta los juzgados, pasando por la policía. Solo 15 de las más de 50 asesinadas en este 2014 habían denunciado a su agresor por violencia machista. Si eso ya es terrible -¡cuántas miles no se atreven aún a denunciar!- lo peor es que de esas quince, casi todas, catorce, habían recibido una valoración policial de nulo o bajo riesgo. Fueron asesinadas pero la policía había asegurado que no iban a serlo, que no corrían peligro.

¿Cuántas muertes podrían haberse evitado? Pero, además, ¿qué mensaje estamos mandado a las maltratadas que aún no han denunciado? Mujeres que reciben palizas y perdonan creyendo que, esta vez sí, él va a cambiar. Mujeres que perdonan porque saben que no las van a creer, porque ¿cómo vamos a protegerlas?

Por eso es tan importante empezar erradicando los micromachismos de cada día. Y continuar estando atentos a lo que sucede a nuestro alrededor. Y seguir insistiendo en que hacen falta medidas de protección. Pero sobre todo, sobre todo, es fundamental que las mujeres sientan que tienen todo nuestro apoyo. Y que lo tengan de verdad.

P.D: He aquí un ejemplo de la tolerancia hacia la violencia de género de la que hablo: unperiodista y escritor escribe en un portal andaluz una columna de opinión en la que defiende a una estrella de fútbol del Betis tras pegar a su pareja y justifica sus “cuatro hostias” mientras critica las denuncias falsas por maltrato. El propio periodista se contestó a sí mismo después asegurando que todo se trataba de una ironía, pero los términos que utilizaba en el artículo para referirse a la novia del jugador (“zorrón”, “palangana”), han provocado la reacción de las redes sociales.